11 jun 2010

Decidir es complicado

Hola de nuevo. Aún ando en periodo de exámenes y aquí me tenéis, buscando desesperada un resquicio en el que dejar plasmados mis pensamientos, esos que me persiguen, que me atormentan y que convierten mi estómago en un amasijo de nervios imparables.

Esta semana prometía y no desilusionó. El miércoles tuve la ocasión de pisar unas de las tarimas que con más fuerza he deseado pisar alguna vez en mi vida, y que no son más que la plataforma por la que caminaré durante los próximos meses. Una oportunidad laboral que viene, y otra que sale por la puerta de atrás.

En apenas tres días he visto pasar mi futuro por delante de mis ojos, los dos caminos se bifurcaban cada vez más... y era obvio hasta para quien está ciego de energía, que las dos cosas no se podían compaginar. Así pues, tuve que elegir. Y esta ha sido sino la primera, una de las primeras "grandes decisiones" de mi vida. Lo que no sabía, era que decantarse costaba tanto.

Tal vez sea la incertidumbre inherente al mañana, el terrible miedo a equivocarme o mi afán por querer quedar bien con todo el mundo, los culpables de que a estas horas no pare de darle vueltas a lo mismo, una y otra vez. ¿Hice lo correcto?

Lamentablemente creo que eso nunca lo sabré. Al menos, espero seguir contando con el apoyo de todos vosotros, que en realidad sois lo más importante al fin y al cabo. Ahora queda dar las gracias y dejarme la piel en una oportunidad que, si todo sale bien... puede cumplir un sueño.