12 sept 2010

Tiempo

Parece que este blog está condenado a actualizarse cada vez con menor frecuencia, a pesar de que de forma latente, continúa llamándome muy bajito, tirando de mis manos sin ser consciente de ello. Supongo que serán los resquicios de lo que en su día fue una adicción bloggera y de la que ahora quedan las cenizas con las que escribo débilmente mis últimas reflexiones.

El verano se escapó en una corriente de aire, envolviéndome en una corriente de velocidad y dinamismo demasiado frecuente en los últimos meses. Mi día a día se vio modificado sustancialmente, y tuve que luchar con el tiempo para arañarle segundos para salir a flote y respirar.

Leo mi último post y asoma la duda por todas partes. Elección correcta o no, mis últimos meses han sido una verdadera experiencia para mí. Como apuntaban por allí hace poco, tuve la suerte, la gran suerte de poder elegir mi camino y bien o mal, lo hice. Me enfrentaba a la primera bifurcación importante y laboral de mi vida, esa en la que no puedes decirle a todo el mundo que sí, y de la que saldrán heridos de guerra que no podrás salvar en un futuro. Pero nadie dijo que esto fuera fácil.

Tengo que confesar que la ilusión y las ganas de aprender han sido mi bandera durante mi aventura becaria y parece que no me ha ido del todo mal. He conocido compañeros que simplemente por ellos hubiera valido la pena estar donde estoy, personas excelentes y tremendos profesionales. Incluso alguno de ellos se está ganando a pulso la palabra "amigo".

Es cierto que me han llovido represalias más fuertes de lo que yo en principio podía soportar, pero esto también forma parte del juego. Escucho los consejos de aquellos que más tablas tienen y de ellos aprendí que equivocarse también es camino hacia el éxito. Me cuesta aplicar esta filosofía pero cada día le pongo más ahínco, y así, poco a poco, voy intentando abrirme camino.

Últimamente también he estado reflexionando sobre mi vida y sobre mí misma, y ya no tengo esa sensación tan acuciante de que mi mundo se estaba moviendo. Quizás ahora lo haga más despacio o yo le preste menos atención, pero siento que mi entorno se ha estabilizado. Tal vez esta situación se deba a que en cierta forma noto cierta madurez en mí que antes no había, o que poco a poco va cimentando sin que yo me dé excesiva cuenta.

Es tiempo de cambio, sí, pero de cambio lento y pausado, de un asentamiento de las bases que considero seguras en mi vida. Es tiempo de recuperar amistades que el trabajo y por qué no decirlo, la pereza me robó en verano. Es tiempo de intentar ser coherente, de no volver la cara a nadie y sobre todo, de centrarme más en mí misma y no en un nosotros. Me va a costar pero creo que es necesario. Cada día intento sincerarme más conmigo misma y a veces me sorprendo del resultado, porque proyecto cosas que no pienso en realidad.

Os pido tiempo. Sé que tengo que cambiar ciertos aspectos que poco a pco estoy intentando pulir pero también soy consciente de que no puedo convertirme en otra persona, porque eso sería mentirme a mí misma y mentir a los que más quiero. Sólo me queda deciros que continueis estando a mi lado porque, aunque no os lo creáis, esta pequeña tiene corazón para todos.