Un hecho insólito me sucedió hoy. Vi el cielo negro, y supuse que el sol no estimó fielmente el momento de su irrupción. Me miré en el espejo. Cero. Sin luz, descendí lento sin poder ver el suelo donde puse mis pies. Llegué en silencio. El techo sobrio contemplé y me senté en poco tiempo en mi sitio. Desde él, contemplé el oscuro terror que desde pequeño me rondó. Le sentí emerger con temor. Corrí sin detenerme ni un momento.
En mi interior lo encerré por muchos lustros, pero no conseguí concluir con él. En estos tiempos lo sigo temiendo. Lo encuentro en mis sueños, me persigue con sus horribles ojos. Sé que sigue en lo negro, en lo oscuro, en lo profundo de mi espíritu… escondido en todo mi núcleo.
¿Adivinas qué falta? ... Una pista.... es una letra....
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