6 nov 2011

Sin Promesa

No voy a volver a prometerlo, porque parece que al hacerlo, el deseo de escribir se diluye. Resulta paradógico, ¿verdad? Cuando el placer se convierte en obligación, desaparece. Como si nos rebelásemos, de manera inconsciente, ante aquello que comienza a darse por hecho, por establecido, por permanente. Como si el deseo pudiese morir. Como si las palabras pudiesen contenerse en los dedos de las manos, en la punta de la lengua. Como si fuese posible que la escritora que llevo dentro pudiese dejar de escribir algún día. La diferencia entre punto y final, o punto y aparte.

Por eso no prometeré nada. Sólo pasaba por aquí y en el camino, se me cayeron las letras de las manos, y buscaron solitas un lugar donde plasmarse. Donde siempre huyeron. Aquí.

1 comentario:

Amigo Invisible dijo...

Menos mal que no has prometido nada.

Anímate mujer, que no tienes que contar tu vida, solo di algo que quieras decir, aunque sea obvio.

Por ejemplo..
-¿ es pecado odiar o maldecir al dios cronos los lunes por la mañana?

otra podría ser..
-Si no puedes mantener dos novios asegúrate de que el que tienes valga el doble.

-Las noticias del corazón son para los documentales como las operaciones de pecho a la cirugía, los últimos no avanzarían sin el dinero generado por los primeros.

En fin, que pienses una frase que te parezca un tema de debate y después lo amplíes con tu opinión personal mas completa.. porque de eso se trata un blog, de algo personal.Y en tus ideas también estás tu aunque no traten de ti. A no ser que tengas pensado un aumento de pecho...

Mucho ánimo, como siempre.