6 nov 2011

Sin Promesa

No voy a volver a prometerlo, porque parece que al hacerlo, el deseo de escribir se diluye. Resulta paradógico, ¿verdad? Cuando el placer se convierte en obligación, desaparece. Como si nos rebelásemos, de manera inconsciente, ante aquello que comienza a darse por hecho, por establecido, por permanente. Como si el deseo pudiese morir. Como si las palabras pudiesen contenerse en los dedos de las manos, en la punta de la lengua. Como si fuese posible que la escritora que llevo dentro pudiese dejar de escribir algún día. La diferencia entre punto y final, o punto y aparte.

Por eso no prometeré nada. Sólo pasaba por aquí y en el camino, se me cayeron las letras de las manos, y buscaron solitas un lugar donde plasmarse. Donde siempre huyeron. Aquí.

29 jun 2011

Imprevista

Aquí estoy otra vez. Como todas las demás. Imprevista.


Estas breves líneas no son sino para anunciar que comienzo de nuevo a escribir en este espacio de transparencia y sinceridad, que constituye un gran bálsamo en los momentos más difíciles.


En apenas una semana mi vida está dando un giro de 360 grados, dando comienzo a una nueva etapa que promete nuevos retos y un gran desarrollo personal.


Y como cada gota vuelve al mar, yo vuelvo a este blog que durante mucho tiempo fue mi confidente y mi ventana a través de la que podía respirar. Esta vez no se presenta diferente. Como todas las demás.

12 sept 2010

Tiempo

Parece que este blog está condenado a actualizarse cada vez con menor frecuencia, a pesar de que de forma latente, continúa llamándome muy bajito, tirando de mis manos sin ser consciente de ello. Supongo que serán los resquicios de lo que en su día fue una adicción bloggera y de la que ahora quedan las cenizas con las que escribo débilmente mis últimas reflexiones.

El verano se escapó en una corriente de aire, envolviéndome en una corriente de velocidad y dinamismo demasiado frecuente en los últimos meses. Mi día a día se vio modificado sustancialmente, y tuve que luchar con el tiempo para arañarle segundos para salir a flote y respirar.

Leo mi último post y asoma la duda por todas partes. Elección correcta o no, mis últimos meses han sido una verdadera experiencia para mí. Como apuntaban por allí hace poco, tuve la suerte, la gran suerte de poder elegir mi camino y bien o mal, lo hice. Me enfrentaba a la primera bifurcación importante y laboral de mi vida, esa en la que no puedes decirle a todo el mundo que sí, y de la que saldrán heridos de guerra que no podrás salvar en un futuro. Pero nadie dijo que esto fuera fácil.

Tengo que confesar que la ilusión y las ganas de aprender han sido mi bandera durante mi aventura becaria y parece que no me ha ido del todo mal. He conocido compañeros que simplemente por ellos hubiera valido la pena estar donde estoy, personas excelentes y tremendos profesionales. Incluso alguno de ellos se está ganando a pulso la palabra "amigo".

Es cierto que me han llovido represalias más fuertes de lo que yo en principio podía soportar, pero esto también forma parte del juego. Escucho los consejos de aquellos que más tablas tienen y de ellos aprendí que equivocarse también es camino hacia el éxito. Me cuesta aplicar esta filosofía pero cada día le pongo más ahínco, y así, poco a poco, voy intentando abrirme camino.

Últimamente también he estado reflexionando sobre mi vida y sobre mí misma, y ya no tengo esa sensación tan acuciante de que mi mundo se estaba moviendo. Quizás ahora lo haga más despacio o yo le preste menos atención, pero siento que mi entorno se ha estabilizado. Tal vez esta situación se deba a que en cierta forma noto cierta madurez en mí que antes no había, o que poco a poco va cimentando sin que yo me dé excesiva cuenta.

Es tiempo de cambio, sí, pero de cambio lento y pausado, de un asentamiento de las bases que considero seguras en mi vida. Es tiempo de recuperar amistades que el trabajo y por qué no decirlo, la pereza me robó en verano. Es tiempo de intentar ser coherente, de no volver la cara a nadie y sobre todo, de centrarme más en mí misma y no en un nosotros. Me va a costar pero creo que es necesario. Cada día intento sincerarme más conmigo misma y a veces me sorprendo del resultado, porque proyecto cosas que no pienso en realidad.

Os pido tiempo. Sé que tengo que cambiar ciertos aspectos que poco a pco estoy intentando pulir pero también soy consciente de que no puedo convertirme en otra persona, porque eso sería mentirme a mí misma y mentir a los que más quiero. Sólo me queda deciros que continueis estando a mi lado porque, aunque no os lo creáis, esta pequeña tiene corazón para todos.

11 jun 2010

Decidir es complicado

Hola de nuevo. Aún ando en periodo de exámenes y aquí me tenéis, buscando desesperada un resquicio en el que dejar plasmados mis pensamientos, esos que me persiguen, que me atormentan y que convierten mi estómago en un amasijo de nervios imparables.

Esta semana prometía y no desilusionó. El miércoles tuve la ocasión de pisar unas de las tarimas que con más fuerza he deseado pisar alguna vez en mi vida, y que no son más que la plataforma por la que caminaré durante los próximos meses. Una oportunidad laboral que viene, y otra que sale por la puerta de atrás.

En apenas tres días he visto pasar mi futuro por delante de mis ojos, los dos caminos se bifurcaban cada vez más... y era obvio hasta para quien está ciego de energía, que las dos cosas no se podían compaginar. Así pues, tuve que elegir. Y esta ha sido sino la primera, una de las primeras "grandes decisiones" de mi vida. Lo que no sabía, era que decantarse costaba tanto.

Tal vez sea la incertidumbre inherente al mañana, el terrible miedo a equivocarme o mi afán por querer quedar bien con todo el mundo, los culpables de que a estas horas no pare de darle vueltas a lo mismo, una y otra vez. ¿Hice lo correcto?

Lamentablemente creo que eso nunca lo sabré. Al menos, espero seguir contando con el apoyo de todos vosotros, que en realidad sois lo más importante al fin y al cabo. Ahora queda dar las gracias y dejarme la piel en una oportunidad que, si todo sale bien... puede cumplir un sueño.

7 may 2010

Miedo

Después de unos intensos meses, vuelvo a la carga con la cabeza gacha, y reconociendo que he dejado pasar demasiado tiempo sin visitar este lugar de reflexión y sinceridad.

Avanzó el curso y con él mis ilusiones por trabajar en este complicado mundo que alguien denominó periodismo, y que cada vez más, se va introduciendo en cada fibra de mi ser, calando hondo, transformando mi presente y mi vida en general. Sobre todo cuando tienes la oportunidad mágica de apoyarte en una mano amiga que se te brinda de repente, como salida del cielo. Que te muestra un universo en el que jamás hubieras imaginado estar, y en el que desde el momento que pisaste sus estrellas, se convierte en un sueño para tí. Es momento de poner energías y dejarse el alma en este proyecto que parece que despega y en el que alguien apostó por tí, tal vez porque creyó que de verdad valías. Que de verdad tenía sentido seguir en este camino.

Por otro lado dicen que "el valiente no es quien no tiene miedo, sino el que teniéndolo, consigue superarlo". Siendo sincera, últimamente me he dejado atormentar por pesadillas y situaciones irreales, que es muy probable que no ocurran, pero que me dan tanto miedo que incluso a veces he llegado a tener vértigo al enfrentarme cara a cara a ellas. Hoy me dijeron que abriera los ojos, que viera que tales temores no son tan grandes como parecen, y que no tiene sentido que condicione mi vida por ataques de pánico infantiles. En primer lugar no son infantiles, y ya me gustaría a mí no tenerlos ni haberme sentido tan asustada. Sin embargo consiguieron animarme, tal vez no con las palabras adecuadas, pero sí con el mensaje que había tras ellas.

Mi miedo también me incluye a mí, y a la concepción que tengo de mí misma. Resultará paradógico después de todos los post que llevo escritos e incluso teniendo en cuenta ciertas cosas que comento por aquí, que me preocupen estas cosas. Pero soy así de absurda. Parece que toda esta manía por la superficialidad, el gusto por parecer maniquís del que tanto me quejaba en voz alta y la reacción de aquellos que las observan, me terminó afectando. Qué estúpida eres me digo a veces en voz baja, y tras esos instantes renace en mí una confianza superflua, de quita y pon, de esas que son postizas y que se deshacen con un soplo de aire. A veces incluso afecta a aquellos que me rodean y que más quiero, y solamente por esos momentos me pegaría dos bofetones en la cara, de esos que duelen. Por que no quiero hacer sentir mal a nadie, pero soy consciente de que yo sola con esto no puedo. Y grito, pero grito mal y flojo, porque no sé hacerlo de otra manera. Hasta que de repente, en medio de la oscuridad, alguien me escucha y comienza a secarme las lágrimas. Lágrimas de derrota, de humillación y de saberme extraña. De haberme cegado tanto que apenas vislumbraba la belleza de los rayos del sol que me iluminaba todos los días, y que descendió para ayudarme. Desde ese instante, siento en mi cuerpo un calor que poco a poco, hará que se evaporen mis miedos.

29 dic 2009

Sensaciones

Parece ser que sí, que es verdad, que estoy cambiando. Muchos de vosotros me llamaréis cansina, puesto que me habréis escuchado decirlo varias veces en estos últimos meses, pero es que sé que lo estoy haciendo. Y es que es una sensación increíble... ¿nunca habéis tenido la impresión de que algo grande se estaba moviendo a vuestro alrededor? Pues justo así me siento yo ahora mismo, sé que mi mundo está dando un giro radical, lo noto, siento las vibraciones en cada movimiento, en cada pestañeo que logro completar. Siento que el aire cambia, que mi pequeño mundo se mueve muy despacio pero imparable, en una dirección que aún no consigo adivinar.

Y lo sé porque yo también estoy cambiando. Resulta curioso observarse a uno mismo, ¿nunca lo habéis hecho? A veces resulta divertido. Otras no te gustará lo que verás. Y otras, simplemente constatarás cosas que ya sabías. Pero este no es mi caso, o no lo es al menos por ahora. Siento como si los goznes de una puerta se estuvieran girando, o incluso el olor suave y dulce que precede a toda primavera. Me veo a mí misma y a la vez no me reconozco en muchos aspectos. A veces me pregunto ¿estaré loca? No. Solo estoy madurando.

Lo percibo al mirarme en el espejo a los ojos, con la cadencia de mis movimientos o incluso en mi forma de hablar. Sé que me estoy volviendo más fuerte, pero también más independiente. Poco a poco me voy dando cuenta de que efectivamente estoy ahí, de que tengo que cuidarme y de que lo más importante es que yo sea feliz. El resto no importa.

Soy consciente también en mi forma de actuar y de pensar. Esta última vez intenté no llorar cuando te marchaste, y casi lo consigo. ¡La próxima vez lo lograré! No necesito hablar contigo todos los días, sé que estás en algún lugar acordándote de mí. Y te quiero desde lejos. Ya no me duele tanto la soledad, ni estar lejos de tí, porque sé que en realidad no estoy sola, y no lo he estado nunca. Y si lo estoy, ¡yo me basto! No sabes cuánto añoraba esa sensación tan placentera de tumbarme en el sofá y leer un libro, o ver la tele sin pensar en salir corriendo.

En estos días he disfrutado de mi familia, que falta me hacía abrazar a un par de personas que quiero más de lo que quizás se merezcan... pero también he tenido la oportunidad de hablar, comprar y soñar por los pasillos llenos de gente con mi motera favorita. Aunque si te soy del todo sincera, querida amiga, me gustaría volver a conocer a esa personita de la que tanto me habían hablado y que tan triste estaba en esa tarde lluviosa, porque estoy segura de que si las circunstancias hubiesen sido otras, hubiéramos podido conectar más. Quizás fue lo único que empañó mi pequeño corazón en ese día tan estupendo.

Conclusión: como leía por ahí en un blog, estoy redescubriéndome a mí misma. Resulta paradógico pensar que es justo ahora cuando me empiezo a plantear qué es lo que quiero, y si realmente estoy actuando correctamente. Bueno, dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. ¡Crucemos los dedos! Pido paciencia a todos aquellos que están a mi lado, porque sé que merece la pena. O al menos eso intuyo. =)

También quiero daros las gracias a vosotros, blogueros, por soportarme este año y por seguir esta humilde pizarrita en la que de vez en cuando, dejo que mis dedos se escurran por el teclado en busca de palabras que expresen lo que mi alma piensa. A todos vosotros miles de gracias. ¡Prometo que quedará gatita para otro año más!

¡¡ que paséis una feliz navidad y unas felices fiestas!!

12 nov 2009

Aprendiendo a caminar

Qué le vamos a hacer, hoy estoy un poco sensible. Quizás sea que tras la presión, y cuando por fín llega la calma después de unos días de continuo sprint universitario, todo aquello que había enmascarado vuelve con más fuerza. Y no estás.

Han sido unos días en los que he estado muy ausente y soy consciente de ello, pero mi tiempo ha sido devorado por un trabajo que ha exigido mucho más de mí de lo que estoy acostumbrada. Esta mañana me liberé de esa carga con una gran alegría, en parte por el resultado obtenido, y también en parte por el gran peso de encima que me quitaba y que hacía que no pudiese estar todo lo pendiente que me hubiera gustado de la gente a la que quiero y que está a mi alrededor.

Este esfuerzo, pero sobre todo las positivas consecuencias que ha ocasionado, me están haciendo replanterme ciertas cosas en cuanto a mi forma de trabajar, pero básicamente lo que me ha aportado, ha sido fuerza. Porque la necesito. Necesito un motivo, una excusa o algo similar en lo que centrarme por las tardes, para olvidarme del teléfono y no pensar que no estás a mi lado para pedirte ayuda.

Me considero una persona activa, y últimamente también le estoy dando (quizás demasiadas) vueltas a la cabeza sobre mi situación en estas navidades. Situación laboral, quiero decir. Me gustaría volver al mundo de las prácticas, a los micrófonos, a aprender todo lo que me quieran enseñar. ¡Quiero ser una esponja, absorber destrezas! Dicho así puede sonar un poco alocado, que lo es, pero no me agrada estar detenida demasiado tiempo, necesito movimiento. Quiero progresar, y precisamente por eso estoy deseando que comience a caminar ese pequeño proyecto en manos amigas que me ilusiona enormemente. Nos debemos una charla, motera, porque en estos momentos me vendrían bien algunos de aquellos consejos tuyos, de algunas palabras de un alma muy parecida a la mía, y que en muchas ocasiones parecen una sola ;)

Como decía al principio, y cambiando ligeramente de tema, esta semana estoy un poco sensiblona. Cada vez que lo pienso, me harían falta unos maullidos y algunas leyendas de marionetas que me acompañasen de vez en cuando, sobre todo en esas tardes de soledad parcial en las que deseo más que nunca abrazarte y la distancia me lo impide. Pero no solo son los kilómetros la barrera que me impide llegar hasta tí, porque sabes que, al menos para mí, nunca ha sido un verdadero inconveniente. Se trata más bien de una cuestión personal, de una resolución que tomé hace algún tiempo y que pretendo seguir aplicando. Y es que aunque no lo parezca, estoy madurando, puliendo esas conductas que me causaban más daño que bienestar, a pesar de que ahora el efecto sea justamente el contrario.

Pero eso no significa que no te eche de menos, ni que no me muera por abrazarte, ni que cada noche que pasa sin que te haya mirado a los ojos no me duela un poco más el corazón. Intento adaptarme y hacerme a la idea de que es algo que es necesario, pero lo siento, necesito tiempo... necesito el tiempo suficiente para acostumbrar a mis pulmones a respirar sin tu aliento, para aprender a no buscarte en el andén, pero sobre todo, para evitar el impulso de llamarte cada pocos minutos y decirte cuánto me gustaría tenerte a mi lado...