Ultimamente las cosas han cambiado bastante. Siento que todo está empezando a girar en una dirección determinada, en el camino que en teoría debería convertirme en una persona totalmente adulta. Si lo lees así, como acabo de hacer yo, tengo que admitir que suena a gilipollez... pero es la sensación que tengo desde un tiempo atrás, la de que mi vida ha empezado a moverse a una velocidad que no permite freno, como cuando vas por la autopista a 100 kilómetros por hora y sabes que no vas a poder frenar para pararte a pensar qué es lo que está sucediendo a tu alrededor. Este año todos mis satélites se están moviendo a la vez, desapareciendo algunos y apareciendo otros.
Por un lado, comencé con ese sueño que es luchar por estar motorizada y que tanto disfruto... cuando siento el contacto del volante entre mis dedos y la cadencia de las ruedas, girando una y otra vez, siento que todo desaparece y que soy yo frente a la carretera. Me siento tan libre... También está la facultad, el empeño por intentar aprender algo que en un futuro no muy lejano será mi vida. El enamoramiento cada vez mayor que siento hacia aquello que he elegido como mi carrera, la más hermosa que puede existir, y a la que a veces recurro cuando todo se me derrumba. Siento que todo esto tiene sentido cuando llego cada domingo a aquella emisora que tampoco es gran cosa, pero en la que dejo fluir mi voz a través de las ondas, rezando para que llegue a miles de corazones mientras yo me siento libre, arropada, feliz. Nunca pensé en ello como el refugio que es ahora, tres horas de continua improvisación, de continua alegría. Esto también me hace plantearme una duda, derivada de la observación que me he visto obligada a realizar últimamente. ¿Qué me esperará cuando empiece mis prácticas? Estoy segura que al comienzo experimentaré una gran alegría por comenzar a demostrar que valgo, que de verdad sirvo para esto. No sé en qué empezaré, ni sé cómo me van a tratar... lo único de lo que estoy segura es de que mi ilusión va a ser mi gran baza de combate, así como el esfuerzo y las ganas que le voy a poner a todo aquello que haga. Por lo que he visto en estos dos meses, la situación no está como para tirar flores, pero voy a demostrar que vale la pena luchar por mí. Podría resultar demasiado creído, pero tengo una sensación creciente en mi corazón que me incita a seguir por este camino, a combatir por aquello en lo que puse mi meta.
Dejando a un lado todo esto que realmente me llena, vuelvo la vista hacia aquellas personas que me rodean y que tanto aprecio. Un día me propuse volverme mas extrovertida, intentar no pensar en la verguenza que me da conocer a gente nueva y olvidar el miedo que me produce el hecho de que puedan pensar algo malo de mí. Y creo que lo voy logrando poco a poco, porque cada día conozco a alguien nuevo que me fascina, que me aporta algo más a mi corta experiencia. Voy cogiendo confianza en la uni, recupero relación con aquellas personas a las que no puedo ver a menudo y con las que me encantaría hablar durante horas delante de un café, solidifico alguna nueva amistad motera que han surgido recientemente pero que están al mismo nivel que aquellas que llevan conmigo más tiempo y con la que me siento realmente agusto... y cómo no, también estás tú, una página aparte en mi historia, la vía de escape a la que acudo cada día y sin la que me faltaría el aire para continuar respirando. Nunca tendré palabras para agradecerte la oportunidad que me diste y que me das todos los días para demostrarte lo que te puedo llegar a querer...
Estos dias estaré muy ocupada y veo realmente dificil escribir en el blog, pero intentaré hacer un huequito para vosotros. Muchísimas gracias por hacer que mi vida tome un giro que, aunque cada vez va más rápido, es muy gratificante. Gracias a todos por hacerme ser tan feliz.
26 mar 2009
3 mar 2009
Gracias por elegirme
Resulta paradógico que, siendo obligatorio escribir una entrada semanal en el blog que disney que he creado para la universidad, y dos post más en uno asociado a ese, me encuentre redactando los pensamientos que toman forma en el aire, tras salir de mi cabeza, y plasmarlos en este blog. Aún no lo entiendo. Tal vez sea porque me guste llevar la contraria... sí, será por eso. Me gusta. Disfruto con la aleatoriedad de mis acciones, cambiando la táctica en cuanto me doy cuenta de que mi oponente se la sabe. O se piensa que se la sabe. Pero hoy el post no va de cartas, ni de contraria, sino de amigos.
Me enorgullece decir que cada vez, son más los que me escuchan los domingos por la mañana. ¡Siento que mi voz puede llegar lejos! Y es que sin vosotros, no sería nada. Podría construir una guitarra estupenda, pintarla con esmero... pero sin las cuerdas, no sería considerada un instrumento como tal. Pues lo mismo le sucede a mi programa. Sois vosotros, las pequeñas piezas los que me dais las fuerzas para continuar levantandome cada domingo a las nueve, caminar media hora hacia la emisora, y posteriormente abrir las puertas de lo que en mi reducido tiempo de ocio considero mi libertad. Es mi paraíso terrenal. Pues bien, como decía antes, esta semana ha sido realmente especial en relacion a vosotros. Habéis aparecido todos de repente, como las estrellas al caer la noche, sin ser llamadas. En las ondas me acompañaron mis eternas compañeras de juegos, mis dos rubias favoritas, mis dos apoyos cuando la flaqueza se cuela en mi cuerpo. Apareció ese informático al que no veo desde hace ya demasiado tiempo, y con el que me gustaría compartir un café, y ese amigo que últimamente no pasa por su mejor momento, pero al que apoyo con todo mi corazón. La semana empezó con confesiones, con problemas ocultos bajo una expresión pétrea y con la ansiedad pintada en el rostro de una incorporación reciente al elenco de amigos, que me sufrirá en el pupitre de al lado. También regresaste tú, como siempre sacando lo mejor de mí con tu humor irónico y directo, con tus conversaciones profundas y con la complicidad que siempre te ha caracterizado. Te eché tanto de menos... No quiero terminar sin mencionarte, motera, porque tu mail también me demostró que estás ahí, y que tal y como me dijeron, eres una de las mejores personas que he conocido. Gracias por darme alas.
Y ya para conclucir, solo me quedas tú ... el responsable de mi locura permanente, de que cada vez que hable de tí, se me escape el corazón por la boca. Es cierto que últimamente extraño esa evasión que me regalabas, la mirada alegre y la entrega total, pero entiendo que el rumbo de la vida no siempre es el mismo. Aún así, gracias por regalarme los suspiros de aire con los que vivo...
Me enorgullece decir que cada vez, son más los que me escuchan los domingos por la mañana. ¡Siento que mi voz puede llegar lejos! Y es que sin vosotros, no sería nada. Podría construir una guitarra estupenda, pintarla con esmero... pero sin las cuerdas, no sería considerada un instrumento como tal. Pues lo mismo le sucede a mi programa. Sois vosotros, las pequeñas piezas los que me dais las fuerzas para continuar levantandome cada domingo a las nueve, caminar media hora hacia la emisora, y posteriormente abrir las puertas de lo que en mi reducido tiempo de ocio considero mi libertad. Es mi paraíso terrenal. Pues bien, como decía antes, esta semana ha sido realmente especial en relacion a vosotros. Habéis aparecido todos de repente, como las estrellas al caer la noche, sin ser llamadas. En las ondas me acompañaron mis eternas compañeras de juegos, mis dos rubias favoritas, mis dos apoyos cuando la flaqueza se cuela en mi cuerpo. Apareció ese informático al que no veo desde hace ya demasiado tiempo, y con el que me gustaría compartir un café, y ese amigo que últimamente no pasa por su mejor momento, pero al que apoyo con todo mi corazón. La semana empezó con confesiones, con problemas ocultos bajo una expresión pétrea y con la ansiedad pintada en el rostro de una incorporación reciente al elenco de amigos, que me sufrirá en el pupitre de al lado. También regresaste tú, como siempre sacando lo mejor de mí con tu humor irónico y directo, con tus conversaciones profundas y con la complicidad que siempre te ha caracterizado. Te eché tanto de menos... No quiero terminar sin mencionarte, motera, porque tu mail también me demostró que estás ahí, y que tal y como me dijeron, eres una de las mejores personas que he conocido. Gracias por darme alas.
Y ya para conclucir, solo me quedas tú ... el responsable de mi locura permanente, de que cada vez que hable de tí, se me escape el corazón por la boca. Es cierto que últimamente extraño esa evasión que me regalabas, la mirada alegre y la entrega total, pero entiendo que el rumbo de la vida no siempre es el mismo. Aún así, gracias por regalarme los suspiros de aire con los que vivo...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)