26 mar 2009

Gira el mundo, gira...

Ultimamente las cosas han cambiado bastante. Siento que todo está empezando a girar en una dirección determinada, en el camino que en teoría debería convertirme en una persona totalmente adulta. Si lo lees así, como acabo de hacer yo, tengo que admitir que suena a gilipollez... pero es la sensación que tengo desde un tiempo atrás, la de que mi vida ha empezado a moverse a una velocidad que no permite freno, como cuando vas por la autopista a 100 kilómetros por hora y sabes que no vas a poder frenar para pararte a pensar qué es lo que está sucediendo a tu alrededor. Este año todos mis satélites se están moviendo a la vez, desapareciendo algunos y apareciendo otros.

Por un lado, comencé con ese sueño que es luchar por estar motorizada y que tanto disfruto... cuando siento el contacto del volante entre mis dedos y la cadencia de las ruedas, girando una y otra vez, siento que todo desaparece y que soy yo frente a la carretera. Me siento tan libre... También está la facultad, el empeño por intentar aprender algo que en un futuro no muy lejano será mi vida. El enamoramiento cada vez mayor que siento hacia aquello que he elegido como mi carrera, la más hermosa que puede existir, y a la que a veces recurro cuando todo se me derrumba. Siento que todo esto tiene sentido cuando llego cada domingo a aquella emisora que tampoco es gran cosa, pero en la que dejo fluir mi voz a través de las ondas, rezando para que llegue a miles de corazones mientras yo me siento libre, arropada, feliz. Nunca pensé en ello como el refugio que es ahora, tres horas de continua improvisación, de continua alegría. Esto también me hace plantearme una duda, derivada de la observación que me he visto obligada a realizar últimamente. ¿Qué me esperará cuando empiece mis prácticas? Estoy segura que al comienzo experimentaré una gran alegría por comenzar a demostrar que valgo, que de verdad sirvo para esto. No sé en qué empezaré, ni sé cómo me van a tratar... lo único de lo que estoy segura es de que mi ilusión va a ser mi gran baza de combate, así como el esfuerzo y las ganas que le voy a poner a todo aquello que haga. Por lo que he visto en estos dos meses, la situación no está como para tirar flores, pero voy a demostrar que vale la pena luchar por mí. Podría resultar demasiado creído, pero tengo una sensación creciente en mi corazón que me incita a seguir por este camino, a combatir por aquello en lo que puse mi meta.

Dejando a un lado todo esto que realmente me llena, vuelvo la vista hacia aquellas personas que me rodean y que tanto aprecio. Un día me propuse volverme mas extrovertida, intentar no pensar en la verguenza que me da conocer a gente nueva y olvidar el miedo que me produce el hecho de que puedan pensar algo malo de mí. Y creo que lo voy logrando poco a poco, porque cada día conozco a alguien nuevo que me fascina, que me aporta algo más a mi corta experiencia. Voy cogiendo confianza en la uni, recupero relación con aquellas personas a las que no puedo ver a menudo y con las que me encantaría hablar durante horas delante de un café, solidifico alguna nueva amistad motera que han surgido recientemente pero que están al mismo nivel que aquellas que llevan conmigo más tiempo y con la que me siento realmente agusto... y cómo no, también estás tú, una página aparte en mi historia, la vía de escape a la que acudo cada día y sin la que me faltaría el aire para continuar respirando. Nunca tendré palabras para agradecerte la oportunidad que me diste y que me das todos los días para demostrarte lo que te puedo llegar a querer...

Estos dias estaré muy ocupada y veo realmente dificil escribir en el blog, pero intentaré hacer un huequito para vosotros. Muchísimas gracias por hacer que mi vida tome un giro que, aunque cada vez va más rápido, es muy gratificante. Gracias a todos por hacerme ser tan feliz.

No hay comentarios: