Necesito desahogarme, y por eso me he lanzado a este abismo que es la escritura. A estas horas apenas hay alguien despierto con quien pueda hablar, y a tí no puedo llamarte por motivos obvios.
Me duele el corazón, y no me refiero a metafóricamente hablando; me duele de verdad. Durante unos días he confiado en que la buena suerte se aliase conmigo, pero al parecer la necesitaban en algún otro lugar más que yo. También he de admitir que he estado ciega, creyéndome merecedora de ciertas atenciones que en realidad no poseo, que no me corresponden, lugares que no puedo ocupar.
Esta semana ha sido no dura, durísima emocionalmente para mí, y más aún lo ha sido con la pregunta que rondaba por mi cabeza, asaltándome una y otra vez sin piedad. ¿Qué es lo correcto? Ando totalmente perdida, sin rumbo, no sé qué debo hacer ni cómo actuar. Creí que lo más importante era estar a tu lado, pero quizás me equivocaba. Creí con todas mis fuerzas que ese día estaría contigo para darte una palmadita en el brazo, llorar a lágrima viva, como ahora, pero por motivos completamente distintos. Creí que recordaría junto a tí ese día que va a ser tan especial, y que no se va a repetir nunca más. Pero quizás estaba equivocada.
Con todo esto solo quiero poner de manifiesto cómo me siento ahora, la contrariedad tan grande que experimento, la dualidad en mis venas. ¿Qué debo hacer? A esa pregunta he estado buscándole la solución mas correcta durante todos estos días, y aún no la he encontrado. Me debato entre lo correcto y lo deseable, entre los dos polos, el sí y el no. ¿Qué hago? Los consejos no me faltan, tanto de un lado como de otro, aunque tal vez siguiendo todos una única dirección: la contraria a la mía.
Muchas veces me tacháis de infantil, de inmadura, ¡pero no lo soy! No al menos en esto. No entendéis que si al final la respuesta es un no, me arrepentiré durante toda mi vida. Y tampoco entendéis que me sea tan duro, precisamente por esto, porque tengo a la mitad de mi mundo en contra, decir que sí, y ver así cómo el mundo pasa ante mis ojos y sin poder acceder a él.
Escribo desde la rabia y la indignación, desde la tristeza y la necesidad de encontrar una respuesta con el tiempo en mi contra, con un día señalado y la obligación de tomar una decisión. No pretendo obligar ni condicionar a nadie con mi elección, pero por encima de todo, no quiero que recuerdes ese día como un día triste, como un día gris. Y créeme que no me gustaría, es más, odiaría que lo recordases sin mí... pero empiezo a tener la sensación de que no poseo la suficiente autoridad como para influir en ello.
Lamento mucho mis desvaríos nocturnos, pero al fin y al cabo este espacio se creó para expresar cómo se encuentra esto que yo denomino motor de mi vida, y que otros llaman corazón. Sobra decir que no pretendo tu arrepentimiento, ni tu enfado, ni tu compasión. Solo quería decirte que estoy perdida, que llevo perdida unos días, y que no sé cómo hacer para hacer lo correcto sin dejarme la ilusión por el camino.
Me duele el corazón, y no me refiero a metafóricamente hablando; me duele de verdad. Durante unos días he confiado en que la buena suerte se aliase conmigo, pero al parecer la necesitaban en algún otro lugar más que yo. También he de admitir que he estado ciega, creyéndome merecedora de ciertas atenciones que en realidad no poseo, que no me corresponden, lugares que no puedo ocupar.
Esta semana ha sido no dura, durísima emocionalmente para mí, y más aún lo ha sido con la pregunta que rondaba por mi cabeza, asaltándome una y otra vez sin piedad. ¿Qué es lo correcto? Ando totalmente perdida, sin rumbo, no sé qué debo hacer ni cómo actuar. Creí que lo más importante era estar a tu lado, pero quizás me equivocaba. Creí con todas mis fuerzas que ese día estaría contigo para darte una palmadita en el brazo, llorar a lágrima viva, como ahora, pero por motivos completamente distintos. Creí que recordaría junto a tí ese día que va a ser tan especial, y que no se va a repetir nunca más. Pero quizás estaba equivocada.
Con todo esto solo quiero poner de manifiesto cómo me siento ahora, la contrariedad tan grande que experimento, la dualidad en mis venas. ¿Qué debo hacer? A esa pregunta he estado buscándole la solución mas correcta durante todos estos días, y aún no la he encontrado. Me debato entre lo correcto y lo deseable, entre los dos polos, el sí y el no. ¿Qué hago? Los consejos no me faltan, tanto de un lado como de otro, aunque tal vez siguiendo todos una única dirección: la contraria a la mía.
Muchas veces me tacháis de infantil, de inmadura, ¡pero no lo soy! No al menos en esto. No entendéis que si al final la respuesta es un no, me arrepentiré durante toda mi vida. Y tampoco entendéis que me sea tan duro, precisamente por esto, porque tengo a la mitad de mi mundo en contra, decir que sí, y ver así cómo el mundo pasa ante mis ojos y sin poder acceder a él.
Escribo desde la rabia y la indignación, desde la tristeza y la necesidad de encontrar una respuesta con el tiempo en mi contra, con un día señalado y la obligación de tomar una decisión. No pretendo obligar ni condicionar a nadie con mi elección, pero por encima de todo, no quiero que recuerdes ese día como un día triste, como un día gris. Y créeme que no me gustaría, es más, odiaría que lo recordases sin mí... pero empiezo a tener la sensación de que no poseo la suficiente autoridad como para influir en ello.
Lamento mucho mis desvaríos nocturnos, pero al fin y al cabo este espacio se creó para expresar cómo se encuentra esto que yo denomino motor de mi vida, y que otros llaman corazón. Sobra decir que no pretendo tu arrepentimiento, ni tu enfado, ni tu compasión. Solo quería decirte que estoy perdida, que llevo perdida unos días, y que no sé cómo hacer para hacer lo correcto sin dejarme la ilusión por el camino.
1 comentario:
Holaaaa! Me ha sorprendido tu cantidad de posts, no me lo esperaba. Pero lo más importante es cómo estés tú. No hablamos mucho el miércoles, por las circunstancias, pero que sepas que me hizo mucha ilusión tenerte allí, muchas gracias. Tenemos que hablar, para lo que necesites. Así nos desahogamos. Un abrazo
Publicar un comentario