Es cierto que un mal día lo tiene cualquiera. Es cierto que un día podemos meter la pata... es cierto. Yo llevo cuatro días preguntándome si soy yo. ¿Soy yo la que falla? Hoy me daba miedo mirarme al espejo y constatarlo, quizás por eso estuve tan rara. Trabajos y más trabajos... exposiciones, exámenes; todo se nos junta y varios granitos de arena conforman una montaña. Espero que sea eso, una montaña de arena que con ayuda del viento y del tiempo se derrumbe. Eso espero. Me asusta la minúscula posibilidad de perderte, de que ya no sientas lo mismo, de que piensen que no soy para tí. Me asusta, ¡me aterra incluso! mirarte a los ojos y verte sombrío, distante, cabizbajo. Me siento desgraciada al mirarte y ver que no hay alegría en tus ojos, que no me miras, que tu eterna sonrisa pícara ha desaparecido. Se me rompe el corazón y lo recojo en pedacitos, te agarro fuertemente las manos y te los entrego, para ver si reaccionas. Esta vez hubo suerte, te abrazo y respondes. En tan solo un minuto. Me parece tocar el cielo cuando te acaricio el pelo. "Tranquilo, no tengas miedo... siempre te voy a cuidar..." resuena en mi cabeza... respiro fuertemente y siento que efectivamente te tengo a mi lado. Te alejas, y es que no te gusta que te agobien. Lo entiendo y te dejo libre, pero a condición de que me mires y sonrías. Lo hiciste! De repente, tu sonrisa se convierte en lo más bonito a cien kilómetros a la redonda. ¿cómo puedo ser tan feliz con un solo gesto tuyo? ¿como me puedo sentir tan dichosa de amarte con locura cada vez que me reflejo en tus ojos castaños? Te quiero tanto... tanto que es difícil de imaginar y absurdo de intentar explicar con palabras vagas como als que ahora estoy utilizando. Me exprimiría el corazón y te daría cada gota de amor que obtuviese, porque todas son tuyas. Tú... mi perdición, y a la vez, mi puerta al paraíso...
15 dic 2008
25 nov 2008
¡¡me encantan los retos!!
¡¡hola de nuevo!! Aquí estoy otra vez, intentando plasmar en palabras cómo me siento, o qué es lo que pasa por mi cabeza en estos momentos. Hace unos días leí algo por la red, y sigo intentando encontrar una solución que, o no viene a mi mente, o ya está encontrada; lo siento, pero es que ya no doy más de sí. Creo que hice y hago todo lo que puedo hacer para restablecer las cosas como estaban, pero yo sola no puedo mover el mundo a mi antojo, aunque me pese... yo también tengo la sensación de estar haciendo el tonto, pero tengo un problemilla... que soy una cabezona, y me gusta luchar por lo que quiero; quizás no consiga todo lo que me propongo en el instante en el que me gustaría, pero creo que tarde o temprano y con mucha paciencia las cosas al final llegan por su propio pie. A no ser que pongan alguna zancadilla, pero eso no suele pasar. O eso creo.
Cambiando radicalmente de temaaa...la verdad es que en cierta forma mi vida se ha vuelto mágica esta última semana; me encontré el jueves con un papel cortado en dos y con letras trazadas en azul que profetizaban mi futuro próximo. De repente, me ví envuelta en un juego, me convertí en Ágatha Christie, en esa reportera que algún día quiero llegar a ser. El tiempo dió entonces la vuelta al reloj de arena, sumiéndolo todo en una carrera, en una búsqueda constante. Los dos primeros días debo confesar que me desesperé, además muchísimo, porque no lograba encontrar la relación entre las pistas ... pero en cuanto cogí la dinámica del juego me relajé y pude disfrutar aún más del reto. Me levanto cada día pensando en esos trocitos de papel que tanto azúcar le añaden a mi día a día rutinario y plúmbeo (* pesado, cansado para las mentes poco habituadas a la lectura), y me acuesto pensando en la mano que los escribe. Lo confieso, aún estoy intrigada por el motivo que impulsó a iniciar este juego que tanto me gusta... cada día la sorpresa es mayor, cada día siento que aún me queda mucho por descubrir... por cierto, ¿nunca lo dije? me encantan los retos =) .
13 nov 2008
En plató!
Hola! Hoy tengo una buena noticia: ¡estoy feliz! Es una de esas mañanas en las que me he sentido realmente identificada con lo que quiero llegar a ser, y por lo que estoy luchando. Y para los que no sepáis a qué me estoy refiriendo, o a qué se debe esta alegría tan repentina, expongo la situación:
como ya he dicho alguna que otra vez, ando metida en la carrera de periodismo, peleándome por algo que quizás no llegue nunca a conseguir, que es conseguir un puesto "estable" haciendo lo que me gusta en realidad, expresarme. Pues bien, esta mañana un querido profesor nuestro nos ha llevado a plató... ¡¡y he salido a presentar mi primer telenoticias!! La sensación es increíble... se parece a la primera vez que hablé por un micrófono radiofónico. Guau. Es estar ante toda esa gente y a la vez estar solo... utilizar la voz, ¡tu voz! y tu imagen para transmitir sensaciones. Es... increíble. Además, añadido a todo esto, me dijeron que daba bien en pantalla, así que como consecuencia llevo todo el dia en una nube de la que no me he bajado aún.
¿Mi sueño? llegar lejos. Y que tiemble el mundo, por que estoy dispuesta a conseguirlo.
como ya he dicho alguna que otra vez, ando metida en la carrera de periodismo, peleándome por algo que quizás no llegue nunca a conseguir, que es conseguir un puesto "estable" haciendo lo que me gusta en realidad, expresarme. Pues bien, esta mañana un querido profesor nuestro nos ha llevado a plató... ¡¡y he salido a presentar mi primer telenoticias!! La sensación es increíble... se parece a la primera vez que hablé por un micrófono radiofónico. Guau. Es estar ante toda esa gente y a la vez estar solo... utilizar la voz, ¡tu voz! y tu imagen para transmitir sensaciones. Es... increíble. Además, añadido a todo esto, me dijeron que daba bien en pantalla, así que como consecuencia llevo todo el dia en una nube de la que no me he bajado aún.
¿Mi sueño? llegar lejos. Y que tiemble el mundo, por que estoy dispuesta a conseguirlo.
4 nov 2008
Mea culpa
¿alguna vez has sentido que estabas solo rodeado de gente? ¿alguna vez te has sentido culpable de algo en lo que ni siquiera habías pensado hasta ese mismo momento? ¿alguna vez deseaste volver a atrás y rehacer lo que no hiciste? ... ójala mi respuesta a estas tres preguntas fuera un rotundo no.Hoy ha sido un día horrible, y siento que he fallado (sin querer) en algo que no debería. Me declaro culpable, porque hay que reconocer las cosas cuando se hacen mal, pero culpable sin premeditación ni alevosía. Un descuido lo tiene cualquiera, y pienso que eso es lo que habría que haber sacado a relucir pero claro, y poniendome a mi como ejemplo, no somos perfectos. Quizás pensé que por un momento ausente nadie se daría cuenta, que por dejar de pensar un momento en todo nadie saldría perjudicado.... pro parece que para el mundo -vaya paradoja - cuento mas de lo que yo pensaba, y sigue girando sin pedir permiso. Hoy me siento mal, tremendamente mal, como hacía tiempo que no me sentía. Es cierto que lo que ha estado en mi mano hacer y hablar lo he hecho, y a cada uno ya se le ha dado lo que le corresponde. Sé cuando me equivoco, lo reconozco, y no veo justo que si otras personas se esfuerzan por conseguir algo en lo que yo no he (¿podido?) participado, pues yo también me lleve el mérito. A mí no me importa pedir perdón siempre y cuando la situación lo requiera. No me da miedo equivocarme ni reconocerlo, lo que me da miedo es justo lo que me ha pasado esta mañana, no tener a casi nadie a mi lado (y digo casi porque como en todo, siempre hay excepciones). Cierto, entono el mea culpa. Ahora veremos en un futuro, si los demás también tropiezan - y a quien intentaré tender la mano cuanto antes - .... será curioso ver cuál será su reacción entonces.
22 oct 2008
Divagaciones varias
Adoro la escritura. Tras pensarlo durante un breve espacio de tiempo, he llegado a la conclusión de que la adoro. ES como aquella amiga que sabes que siempre estará ahí, tras un día duro. Y esta ocasión no es para menos... tras unos días un tanto moviditos (aunque nada comparables con los de la semana anterior) aquí estoy de nuevo, entregándome por completo a las teclas de esta herramienta que se hace llamar teclado, y a través de la cual puedo expresar lo que siento y lo que pienso en cada momento. ¿Quién sino, iba a estar esperándome a estas horas, para poder confesarle tonterías o preocupaciones de una diecinueveañera? Ella. Ellas. Las palabras y la melodía que las une. Tenía razón una compañera que estuvo en clase conmigo el año pasado, y a la que echo muchísimo de menos (aunque sé que desde entonces, tengo una amiga por tierras pacenses ) ... la escritura es una de las cosas más bonitas del mundo. Salvando, claro está, el amor con aquella típica frase que me gusta recordarme todos los dias al levantarme "lo más grande que te puede pasar, es que ames y seas correspondido".... qué le vamos a hacer, soy romántica... a veces incluso demasiado. Me considero una persona muy impulsiva, y quizás a causa de ello hay ocasiones en las que siento que no estoy haciendo mas que el ridículo. ¡Qué tontería pensar que a los demás puede emocionarle algo tanto como podría emocionarme a mí! Qué tontería... y sin embargo caigo de nuevo una y otra vez.
Parece que hoy estoy un poco filosófica, y es que me da la sensación de vivir en un continuo hacer por los demás (concretamente enfocado en x personas determinadas) y en un olvidarme de mí misma. Pero es que sin los demás, no sería yo. Da la casualidad de que, cuando estoy con esa gente que me importa, es cuando puedo ser mas feliz. La soledad no se hizo para mí, yo la tengo guardada en un cajón cerrado con llave... y no tengo intención de sacarla en mucho tiempo. Bueno, pues lo que estaba diciendo, que me pongo a divagar y al final acabo hablando de Georgia, por poner un tema así al "azar"... que las palabras me hacen sentirme libre. Cuando escribo, tengo la sensación de ser verdaderamente yo; consiguen extraer hasta lo más profundo que hay dentro de mi inquieta cabecita para plasmarlo en un papel o en un soporte digital como es este blog. No sabéis cuánto acerté al meterme en esta carrera... cada día aprendo una cosa nueva, distinta, y aunque hay días mejores y días peores (como en todo), en general se puede decir que disfruto con lo que estoy haciendo. Sí, me encanta.
También quiero dejar constancia de que, al igual que hoy decidió cierta personita, llevo un tiempecito intentando cambiar, intentando asimilar las cosas con calma. La gran mayoría de las veces me dejo llevar por mis emociones, y no me detengo a pensar en las consecuencias o a valorar un poco la situación... "carpe diem" lo llamo yo, pero el mundo entero se empeña en tacharlo de irracionalismo. Qué hacer, si el universo clama en tu contra... así que aunque me cueste, estoy intentando hacerlo, porque sé que puedo. Va a ser complicado conseguirlo, porque no puedo cambiar mi forma de ser (aunque intentaré moldearla) impulsiva... pero intento comprender lo que argumentan y lo que me dicen los que me rodean, en especial a los que tengo más cerca. Muchas de las veces me desespero, porque estoy convencida de que tengo razón, y como buena tauro que soy, lo mantengo hasta la muerte; pero también estoy aprendiendo (parece que este año va a ir de eso, de aprender...) que hay que dejar siempre la puerta abierta a la duda, o al menos escuchar mínimamente al que te dice lo contrario de lo que piensas. Así que paciencia.... que crecer cuesta. No sabéis cuánto...
Para terminar, tengo una hipótesis en mente... y es que (a través de observar cómo me he comportado algunas veces) me parece que he encontrado un nuevo modelo en el que fijarme, una persona que creo que merece todo mi respeto y mi devoción; por lo buena persona que es, por la decisión y el carácter que tiene, y sobretodo, porque aunque las apariencias no lo dejen demasiado evidente, nos parecemos más de lo que parece,( o al menos eso creo yo). Aunque no me lee, se que algún día, tarde o temprano, lo terminará haciendo. Y seguramente, lo haga al ritmo de pereza.
13 oct 2008
Nefasto
La verdad es que no se lo que me ha hecho pasarme por aquí, cuando estoy a tope con todo y sin tiempo ni para respirar. Tal vez el querer imitar y tomar como referencia a cierta motera haya sido el culpable, todo puede ser... el caso es que hoy ha sido un dia que podríamos calificar como "nefasto". Con una sutilidad pasmosa se han ido entrelazando pequeños granos de arroz que al final del dia hicieron una montaña muy dura de superar y yo, como humana que soy, tengo límites. A veces me arrepiento tanto de haber elegido mi universidad ... sobretodo en estos dias en los que necesitas 36 horas, en los que todo va cuesta arriba y que parecen no tener fin.
Tras un fin de semana fantástico todo vuelve a la normalidad, la rutina irrumpe de nuevo en mi vida. Ser libre no fue posible por demasiado tiempo; es cierto que son distintas cadenas las que llevo ahora, pero no dejan de ser eso, cadenas. Una semana con el frío calado hasta los huesos y el alma cansada no hicieron más que darme un breve respiro en cuanto a las vueltas que da mi cabeza, quitándome preocupaciones innecesarias; sin embargo ahora todo retorna, y me encuentro de nuevo en esta vorágine de prisas y organización caótica que tanto me caracteriza. Hoy tenía la sensacion de que me partía en dos. El único momento agradable lo protagonizó un sandwich, ¡qué cosas! Todo lo demás fueron arreglos a última hora, con esperemos que buenos resultados pero nunca se sabe... después un ratito de paz, de luz, de mirar a los ojos y olvidarme de todo recorriendo las calles de Getafe, esta ciudad ahora tan familiar para nosotros (a la fuerza, claro está). De nuevo más tarde meto la pata, y me siento tonta, inútil... fuera de lugar. Al salir al cielo oscuro de la noche las cosas tal vez mejoren, aunque al final resulta que no demasiado; me vuelvo para mi casa con la moral resquebrajada y el cuerpo roto. Qué pena que las expectativas para mañana no sean las mejores, porque al menos tendría algo a lo que agarrarme... supongo que pasará sin pena ni gloria, con Georgia en el cuello y el nudo en el estómago de forma constante. Qué complicado es todo....
Tras un fin de semana fantástico todo vuelve a la normalidad, la rutina irrumpe de nuevo en mi vida. Ser libre no fue posible por demasiado tiempo; es cierto que son distintas cadenas las que llevo ahora, pero no dejan de ser eso, cadenas. Una semana con el frío calado hasta los huesos y el alma cansada no hicieron más que darme un breve respiro en cuanto a las vueltas que da mi cabeza, quitándome preocupaciones innecesarias; sin embargo ahora todo retorna, y me encuentro de nuevo en esta vorágine de prisas y organización caótica que tanto me caracteriza. Hoy tenía la sensacion de que me partía en dos. El único momento agradable lo protagonizó un sandwich, ¡qué cosas! Todo lo demás fueron arreglos a última hora, con esperemos que buenos resultados pero nunca se sabe... después un ratito de paz, de luz, de mirar a los ojos y olvidarme de todo recorriendo las calles de Getafe, esta ciudad ahora tan familiar para nosotros (a la fuerza, claro está). De nuevo más tarde meto la pata, y me siento tonta, inútil... fuera de lugar. Al salir al cielo oscuro de la noche las cosas tal vez mejoren, aunque al final resulta que no demasiado; me vuelvo para mi casa con la moral resquebrajada y el cuerpo roto. Qué pena que las expectativas para mañana no sean las mejores, porque al menos tendría algo a lo que agarrarme... supongo que pasará sin pena ni gloria, con Georgia en el cuello y el nudo en el estómago de forma constante. Qué complicado es todo....
26 sept 2008
Te haré creer (I)
Allí estaba ella. Sola. Levantó la cabeza y recorrió con la mirada el ahora imponente edificio de la Escuela Oficial de Idiomas de su pueblo, Valdemoro. Era su primer día y como tal, corría por sus venas la esperanza y la ilusión que produce empezar algo nuevo. Con paso decidido se aproximó a la entrada, abrió la puerta –que según ella parecía pesar toneladas- y entró. En el breve ascenso hasta el primer piso no pudo evitar pensar que esta vez tendría suerte, esta vez sí. Había llegado: 2º A de Francés; respiró profundo y se introdujo en su clase.
Lo primero que buscaron sus ojos fue a un chico de su misma edad. Lo vió sentado en una mesa al final del aula, de espaldas… lejano. Todos sus demás compañeros eran personas mayores, por lo que suspiró con resignación y abatida, se dejó caer en la silla de la única mesa vacante. <<>> pensó apesadumbrada. Aquel anhelo que traía consigo se había esfumado, y cayó en la cuenta de que siempre le sucedía lo mismo; parecía que estaba resignada a estar sola. Todos los años, cuando comenzaba el curso, esperaba encontrar entre sus compañeros alguna cara nueva, que quizás fuese la del chico con el que tanto había soñado. Había pasado los últimos cinco años sembrando semillas en campos yelmos, cosechando apenas migajas. Pero ella no se rendía; sabía que tarde o temprano encontraría a alguien que la quisiese como ella era, que la entendiese, que cuidara de ella. Sin embargo, a veces su marcado carácter optimista decidía tomarse unas vacaciones, dejando paso a tardes de soledad y lágrimas. <>. La clase se sucedió con rapidez, y a las dos horas ya estaba de nuevo en su casa. Se fue a la cama con la esperanza herida y con la imagen de aquel chico misterioso en su cabeza.
En la segunda semana que acudió a clase se despejó una de sus incógnitas. El chico moreno del primer día se sentó a su lado con gesto tímido. La excusa que utilizó para intercambiar unas palabras con ella fue el bolígrafo verde que le pidió, y gracias a ello pudo enterarse de cuál era su nombre y su vocación. Estaba estudiando periodismo. Ella le observaba, intentando estudiar su personalidad. Tenía el pelo moreno, cortito, y unos ojos marrones rasgados ocultos tras unas gafas. Sin embargo, lo que más le llamó la atención fueron sus manos. Los dedos finos, de pianista, y la muñeca llena de pulseras. Le miró a la cara y supo desde ese mismo instante que quería conocerlo a fondo.
A pesar de este encuentro, la vida de la joven no giraba entorno al francés. El instituto, sus padres, y la natación le robaban prácticamente todo su tiempo. Las tardes que no iba a la Escuela de Idiomas las empleaba en hacer sus deberes, en escribir alguna que otra poesía y en leer. Le encantaba escribir, lo llevaba haciendo desde que tenía uso de razón. Como un caballero con su espada, las armas que ella portaba eran un bolígrafo, algún que otro papel y un libro. Todo ello ayudaba a que sus tardes de soledad se hiciesen más llevaderas; encontró su refugio en la palabra. Bien era cierto que en realidad no estaba sola; contaba con su familia – sus padres y su hermana, que aunque tenía tres años menor que ella constituía una de sus principales fuentes de apoyo- y con su mejor amiga; pero el calor que ella buscaba con tanta urgencia ellos no se lo podían proporcionar. El dorado que ella perseguía no era otra cosa que el amor, el auténtico amor. Creía firmemente en su existencia, todos los cuentos que había leído de pequeña y con los que había crecido hablaban de él. Tenía que existir, y pensaba encontrarlo. Sin embargo el tiempo iba en su contra, y de momento no había tenido demasiada suerte. La clave estaba en no desistir.
A las pocas semanas de comenzar su aprendizaje, otra de las aficiones que le comenzó a interesar, fue internet. Descubrió que podía ser una buena herramienta para conocer a las personas, hablar con ellas e ir resquebrajando la careta que a menudo las envolvía. De esta forma también empezó a hablar con “el chico de francés”. Las conversaciones no duraban demasiado tiempo, porque la natación y demás quehaceres la reclamaban. Pero ella estaba contenta: poco a poco estaba consiguiendo saber un poco más de la vida de aquel chico moreno. La verdad es que le parecía muy buena persona, de aquellas excepcionales que hay en el mundo y rara vez se encuentran, y por ello se sentía orgullosa de haber dado con una de ellas. Normalmente, el tema de conversación no era otro que los problemas que a ambos les preocupaban; así ella fue abriendo poco a poco su corazón, una vez más a lo largo de su vida. La principal diferencia con las anteriores, residía en que aquel chico la escuchaba, se preocupaba por ella. A la par, él comenzó a relatarle “por entregas”- pues cada vez que se conectaba no duraba más de media hora- una historia que encerraba en lo más profundo de su corazón, y que explicaba lo herméticamente cerrado que estaba a la hora de mostrar sentimientos. Eso a ella le rompía el alma. No entendía cómo se refugiaba tanto en sí mismo, le asombraba el que hubiera sido capaz de sellar su corazón bajo llave. Pero eso la atrajo aún más. Ahora comprendía el motivo que le había empujado a ello, aunque no le parecía suficiente. Llegados a un momento determinado, él le confesó que se consideraba un “anti-cupido”, que no creía en el amor… y eso a ella le rompió su propio corazón. ¿Cómo iba a no existir el amor, si era lo más bonito que podía pasarle a una persona? Desde ese momento le propuso un objetivo: iba a demostrarle que el amor existía.
Sin apenas darse cuenta, llegaron las navidades y con ello, la fiesta de navidad de la Escuela Oficial de Idiomas. En realidad no era más que una excusa para quedar todos juntos fuera de clase y tomarse algo allí. A decir verdad, era la excusa perfecta. Ella se arregló un poco más que de costumbre y con la compañía de una amiga, se dirigió hacia la fiesta. Según le había comentado el chico moreno, aún no sabía si le sería posible acudir, puesto que había quedado con sus compañeros de la universidad para comer, y no sabía si llegaría a tiempo. Ella le esperaba, porque tenía la intuición de que acudiría. Y no le falló. Poco antes de comenzar los villancicos llegó él, también más arreglado que de costumbre. Sin darse cuenta una sonrisa iluminó su cara, y contagió al rostro del muchacho, que hizo lo mismo. Aquel chico ya había demostrado con ese gesto que ella le importaba, cosa que no había hecho nunca nadie por ella. Sus sospechas se vieron entonces confirmadas: se había convertido en su mejor amigo. Tras la fiesta se fueron juntos, hablando de todo un poco. La conexión entre ambos era perfecta, la química hacía que saltasen chispas que ninguno de los dos veía. Estaban demasiado entretenidos descubriéndose. Cuando llegaron al portal de su casa, ella le invitó a entrar, haciendo sin percatarse que él se olvidase de aquello que hasta entonces era lo más sagrado: el fútbol. Durante dos horas las palabras se pelearon por salir de sus gargantas, y cada uno apoyado en la pared de enfrente, se contaron mil historias. Se hizo tarde y se despidieron; ella le obligó a que le diese dos besos – él no estaba acostumbrado- y le vió partir con tristeza. Había pasado uno de los mejores días de su vida, y había sido a su lado.
Lo primero que buscaron sus ojos fue a un chico de su misma edad. Lo vió sentado en una mesa al final del aula, de espaldas… lejano. Todos sus demás compañeros eran personas mayores, por lo que suspiró con resignación y abatida, se dejó caer en la silla de la única mesa vacante. <<>> pensó apesadumbrada. Aquel anhelo que traía consigo se había esfumado, y cayó en la cuenta de que siempre le sucedía lo mismo; parecía que estaba resignada a estar sola. Todos los años, cuando comenzaba el curso, esperaba encontrar entre sus compañeros alguna cara nueva, que quizás fuese la del chico con el que tanto había soñado. Había pasado los últimos cinco años sembrando semillas en campos yelmos, cosechando apenas migajas. Pero ella no se rendía; sabía que tarde o temprano encontraría a alguien que la quisiese como ella era, que la entendiese, que cuidara de ella. Sin embargo, a veces su marcado carácter optimista decidía tomarse unas vacaciones, dejando paso a tardes de soledad y lágrimas. <
En la segunda semana que acudió a clase se despejó una de sus incógnitas. El chico moreno del primer día se sentó a su lado con gesto tímido. La excusa que utilizó para intercambiar unas palabras con ella fue el bolígrafo verde que le pidió, y gracias a ello pudo enterarse de cuál era su nombre y su vocación. Estaba estudiando periodismo. Ella le observaba, intentando estudiar su personalidad. Tenía el pelo moreno, cortito, y unos ojos marrones rasgados ocultos tras unas gafas. Sin embargo, lo que más le llamó la atención fueron sus manos. Los dedos finos, de pianista, y la muñeca llena de pulseras. Le miró a la cara y supo desde ese mismo instante que quería conocerlo a fondo.
A pesar de este encuentro, la vida de la joven no giraba entorno al francés. El instituto, sus padres, y la natación le robaban prácticamente todo su tiempo. Las tardes que no iba a la Escuela de Idiomas las empleaba en hacer sus deberes, en escribir alguna que otra poesía y en leer. Le encantaba escribir, lo llevaba haciendo desde que tenía uso de razón. Como un caballero con su espada, las armas que ella portaba eran un bolígrafo, algún que otro papel y un libro. Todo ello ayudaba a que sus tardes de soledad se hiciesen más llevaderas; encontró su refugio en la palabra. Bien era cierto que en realidad no estaba sola; contaba con su familia – sus padres y su hermana, que aunque tenía tres años menor que ella constituía una de sus principales fuentes de apoyo- y con su mejor amiga; pero el calor que ella buscaba con tanta urgencia ellos no se lo podían proporcionar. El dorado que ella perseguía no era otra cosa que el amor, el auténtico amor. Creía firmemente en su existencia, todos los cuentos que había leído de pequeña y con los que había crecido hablaban de él. Tenía que existir, y pensaba encontrarlo. Sin embargo el tiempo iba en su contra, y de momento no había tenido demasiada suerte. La clave estaba en no desistir.
A las pocas semanas de comenzar su aprendizaje, otra de las aficiones que le comenzó a interesar, fue internet. Descubrió que podía ser una buena herramienta para conocer a las personas, hablar con ellas e ir resquebrajando la careta que a menudo las envolvía. De esta forma también empezó a hablar con “el chico de francés”. Las conversaciones no duraban demasiado tiempo, porque la natación y demás quehaceres la reclamaban. Pero ella estaba contenta: poco a poco estaba consiguiendo saber un poco más de la vida de aquel chico moreno. La verdad es que le parecía muy buena persona, de aquellas excepcionales que hay en el mundo y rara vez se encuentran, y por ello se sentía orgullosa de haber dado con una de ellas. Normalmente, el tema de conversación no era otro que los problemas que a ambos les preocupaban; así ella fue abriendo poco a poco su corazón, una vez más a lo largo de su vida. La principal diferencia con las anteriores, residía en que aquel chico la escuchaba, se preocupaba por ella. A la par, él comenzó a relatarle “por entregas”- pues cada vez que se conectaba no duraba más de media hora- una historia que encerraba en lo más profundo de su corazón, y que explicaba lo herméticamente cerrado que estaba a la hora de mostrar sentimientos. Eso a ella le rompía el alma. No entendía cómo se refugiaba tanto en sí mismo, le asombraba el que hubiera sido capaz de sellar su corazón bajo llave. Pero eso la atrajo aún más. Ahora comprendía el motivo que le había empujado a ello, aunque no le parecía suficiente. Llegados a un momento determinado, él le confesó que se consideraba un “anti-cupido”, que no creía en el amor… y eso a ella le rompió su propio corazón. ¿Cómo iba a no existir el amor, si era lo más bonito que podía pasarle a una persona? Desde ese momento le propuso un objetivo: iba a demostrarle que el amor existía.
Sin apenas darse cuenta, llegaron las navidades y con ello, la fiesta de navidad de la Escuela Oficial de Idiomas. En realidad no era más que una excusa para quedar todos juntos fuera de clase y tomarse algo allí. A decir verdad, era la excusa perfecta. Ella se arregló un poco más que de costumbre y con la compañía de una amiga, se dirigió hacia la fiesta. Según le había comentado el chico moreno, aún no sabía si le sería posible acudir, puesto que había quedado con sus compañeros de la universidad para comer, y no sabía si llegaría a tiempo. Ella le esperaba, porque tenía la intuición de que acudiría. Y no le falló. Poco antes de comenzar los villancicos llegó él, también más arreglado que de costumbre. Sin darse cuenta una sonrisa iluminó su cara, y contagió al rostro del muchacho, que hizo lo mismo. Aquel chico ya había demostrado con ese gesto que ella le importaba, cosa que no había hecho nunca nadie por ella. Sus sospechas se vieron entonces confirmadas: se había convertido en su mejor amigo. Tras la fiesta se fueron juntos, hablando de todo un poco. La conexión entre ambos era perfecta, la química hacía que saltasen chispas que ninguno de los dos veía. Estaban demasiado entretenidos descubriéndose. Cuando llegaron al portal de su casa, ella le invitó a entrar, haciendo sin percatarse que él se olvidase de aquello que hasta entonces era lo más sagrado: el fútbol. Durante dos horas las palabras se pelearon por salir de sus gargantas, y cada uno apoyado en la pared de enfrente, se contaron mil historias. Se hizo tarde y se despidieron; ella le obligó a que le diese dos besos – él no estaba acostumbrado- y le vió partir con tristeza. Había pasado uno de los mejores días de su vida, y había sido a su lado.
8 sept 2008
Un verano exprimido
Hola de nuevo! Parece que el veranito se va terminando lentamente, y las aguas vuelven a su cauce... no por ello menos revueltas, claro está. Ello lo demuestran mis dedos oxidados, tan desgastados de tanto gritar a los cuatro vientos hace apenas tres meses, y tan parcos en movimiento ahora. Puedo escuchar incluso los goznes de mi cabeza girar. Rrrrrr... intento buscar palabras que expresen en dos o tres vocablos todo este verano, pero es imposible sin recurrir a la ayuda inestimable de una buena parrafada.
Este ha sido un verano extraño, atípico. Comenzó un tanto confuso, con mi cabeza revoloteando sobre diversos asuntos que no quiero traer ahora a colación... comencé un tanto inestable. Cuando parecía que la tempestad había pasado, no había hecho más que comenzar, y el agua había vuelto a agitarse sobremanera. Menos mal que el sol todo lo cura. Acepté que hay veces que la vida cambia, y que debe cambiar para mejorar en algunos aspectos; es inevitable girar una esquina o torcer una calle para encontrar después de tal acción una tienda escondida, que con el tiempo tal vez se convierta en la tienda de tus sueños. El tesón y las ganas de descanso hicieron el resto. Así, entre apuntes olvidados escritos con mano de apache y chapuzones efímeros, julio pasó raudo, sin apenas dejarme tiempo para abrir la boca.
Agosto se había impuesto magnífico, con promesas de independencia y avance. Dos semanas en las estepas extremeñas me hicieron aprender muchas cosas, pero sobretodo a valorar lo que tengo. También me hizo reflexionar sobre mi futuro, sobre lo que soy y lo que quiero llegar a ser, sobre mi y sobre nosotros. Parece ser que los rayos de sol esclarecieron un recodo del camino que aún no me había detenido a contemplar, y que para mi sorpresa, mostraba un paisaje bellísimo. Así, entre idas y venidas, de nuevo eché raíces para quedarme por un tiempo de nuevo en mi sitio, que aunque no lo sienta del todo mio (por imposiciones que me venían y me vienen grandes), tiene una parte importante de mí por la que merece la pena luchar.
Las ondas y los papeles han sido los dos compañeros que me han acompañado durante estos dos meses que han volado tan aprisa. Mi voz comienza a llegar a algunas personas y siento que tengo la posibilidad de convertirlos en algo mio, en arrastrarles en el vértice que me rodea cuando me acerco al micrófono, en contagiarles el ritmo que serpentea por mis venas al escuchar alguna canción risueña. Todo ello porque quiero llegar a ser buena, quiero demostrarme que puedo. Porque al fin y al cabo, llegados a un momento lo importante es demostrarse a uno mismo que eres capaz, que una temporada de capa caída no ha podido ni podrá contigo, que dos exámenes, una liga perdida, una temporada esquivo no significan nada... hay veces que necesitas saber que todo sigue igual, que tú eres el mismo, que no has caído derrotado. Que todo por lo que has luchado efectivamente sigue ahí, mirándote con curiosidad, a tu lado; preguntándose qué puede pasar por tu cabeza y cómo podría conseguir que una sonrisa asomase a tu rostro. Finalmente opta por reirse, por abrazarte y por decirte que siempre permanecerá a tu lado, que te quiere, y en tu interior, por fin, sientes como algo se vuelve a encender. Y te sientes valiente. Y vivo. Entonces todo toma otro rumbo. Debo confesar que en un principio esa era mi meta, mi pequeña meta, un sueño en el que mi unico objetivo es tu felicidad. A mi lado. De ahí las largas conversaciones, mis sms sonámbulos huyendo hasta tu movil, mis interminables abrazos y palabras de apoyo. Mi eterno "yo estaré aquí", aunque no lo necesites. Tú y yo. Punto.
15 jul 2008
Programita de radio :)
Hola de nuevo! Esta vez escribo para decir que lamento no tener el blog actualizado, pero es que la semana pasada se me rompió el ordenador y no puedo conectarme a internet, además de que seguramente he perdido todo el material que tenía, porque tiene pinta de ser el disco duro. Tengo que poner otro artículo que he hecho sobre las rebajas, pero no se si tardaré mucho ya que como os he dicho, es probable que no encuentre la información.
Tan solo cometnar que he empezado un programa de radio que lleva de nombre ROMPECABEZAS,y que se emite los domingos d 11 a 14 en "Antena Boreal", una emisora en el dial 103.3 FM pero que aún no está en internet y que tiene poco alcance. Si alguno de los que leeis el blog sabeis como poner la radio en internet por favor mandadme un email o ponerme algun comentario en esta entrada.
Un saludo y gracias!!
Tan solo cometnar que he empezado un programa de radio que lleva de nombre ROMPECABEZAS,y que se emite los domingos d 11 a 14 en "Antena Boreal", una emisora en el dial 103.3 FM pero que aún no está en internet y que tiene poco alcance. Si alguno de los que leeis el blog sabeis como poner la radio en internet por favor mandadme un email o ponerme algun comentario en esta entrada.
Un saludo y gracias!!
1 jul 2008
Un cachito de la historia
Esto es lo último que he escrito de la historia que estoy haciendo. Seguramente no se entienda muy bien el argumento, es sólo para conocer vuestra opinión y saber si gusta, si no gusta, si realmente escribo fatal o si por el contrario alguien está interesado en leer más. De hecho he puesto una encuesta para conocer vuestras opiniones. ¡Espero que os guste!.
Ella lloró. No podía quedarse impasible ante tamaña situación. Sabía que aquello podría ser algo parecido al fin, y que no estaba en su mano evitarlo. Lamentablemente. Contempló la expresión ausente de James brillar en la oscuridad. Un escalofrío le recorrió el cuerpo, sentía el viento rozarle la cara, mover sus cabellos. Una lágrima se deslizó silenciosa recorriendo su mejilla, mientras escuchaba el rumor del mar. Él no sonreía, no hacía ninguna mueca. Buscó en su expresión algo qu le indicase que no iba por mal camino, algo por lo que mereciera la pena luchar, algo, simplemente algo que le transmitiera que aquello le suponía un dolor tan inmenso como a ella. No lo encontró. Su expresión era neutra, quizás se debiese a aquella manía que tenía James de no mostrar sus sentimientos en presencia de alguien, algo que a Dalía le carcomía por dentro. De repente sintió deseos de sacudirle, de abrirle por la mitad y ver si en realidad todo lo que le había dicho hace escasos minutos era verdad; la pena que le embargaba, la angustia que se derivaba de la inevitable partida. Ella creía en lo que él le confesaba, lo había creído durante todo el tiempo que había pasado con el joven, pero guardaba secretamente la esperanza de que, llegado un momento determinado, y que podría corresponderse con el actual perfectamente, James se derrumbaría y mostraría su verdadera cara en toda su extensión. Ilusión rota. Confiaba en él, había depositado toda su energía en esto… ahora era incapaz de articular palabra alguna. James la miraba desconcertado, expectante, mostrándose receptivo. Secó sus mejillas con sus manos, tomo su barbilla y situó sus ojos al mismo nivel que los de Dalía. La miró fijamente durante unos segundos y cerró los ojos. Acercó su cara lentamente, y le besó en los labios, suavemente. La luna les proporcionaba una luz celestial, y las estrellas comenzaron a girar entorno a ellos. Dalía se aferró fuertemente a sus brazos, cedió su alma a aquel joven que tanto había dado por ella, y al que tanto amaba.
Ella lloró. No podía quedarse impasible ante tamaña situación. Sabía que aquello podría ser algo parecido al fin, y que no estaba en su mano evitarlo. Lamentablemente. Contempló la expresión ausente de James brillar en la oscuridad. Un escalofrío le recorrió el cuerpo, sentía el viento rozarle la cara, mover sus cabellos. Una lágrima se deslizó silenciosa recorriendo su mejilla, mientras escuchaba el rumor del mar. Él no sonreía, no hacía ninguna mueca. Buscó en su expresión algo qu le indicase que no iba por mal camino, algo por lo que mereciera la pena luchar, algo, simplemente algo que le transmitiera que aquello le suponía un dolor tan inmenso como a ella. No lo encontró. Su expresión era neutra, quizás se debiese a aquella manía que tenía James de no mostrar sus sentimientos en presencia de alguien, algo que a Dalía le carcomía por dentro. De repente sintió deseos de sacudirle, de abrirle por la mitad y ver si en realidad todo lo que le había dicho hace escasos minutos era verdad; la pena que le embargaba, la angustia que se derivaba de la inevitable partida. Ella creía en lo que él le confesaba, lo había creído durante todo el tiempo que había pasado con el joven, pero guardaba secretamente la esperanza de que, llegado un momento determinado, y que podría corresponderse con el actual perfectamente, James se derrumbaría y mostraría su verdadera cara en toda su extensión. Ilusión rota. Confiaba en él, había depositado toda su energía en esto… ahora era incapaz de articular palabra alguna. James la miraba desconcertado, expectante, mostrándose receptivo. Secó sus mejillas con sus manos, tomo su barbilla y situó sus ojos al mismo nivel que los de Dalía. La miró fijamente durante unos segundos y cerró los ojos. Acercó su cara lentamente, y le besó en los labios, suavemente. La luna les proporcionaba una luz celestial, y las estrellas comenzaron a girar entorno a ellos. Dalía se aferró fuertemente a sus brazos, cedió su alma a aquel joven que tanto había dado por ella, y al que tanto amaba.
23 jun 2008
la entrada mas cutre T.T
AAyy que penita me da mi blog, qué desierto está!! .... y comentarios tampoco veo ¬¬ Buf, esto de los exámenes me ha quitado bastante tiempo, y aunque aún me falta alguno por ahí perdido, posteo esta vez para decir que tengo unas ganas de vacaciones impresionantes, para mencionar a mi profesor de diseño por ponernos el exámen tan tarde y para pedir ayuda divina o espiritual para poder aprobar su exámen, que con este calor no hay forma!! Llevo toooda la mañana pegada al ordenador, con los apuntes encima de la mesa (me he estudiado ya la mitad de los que tenía previsto para hoy ehh) y aquí dandole al teclado. Es una entrada ridícula, pero ya que soy la única que lee y que mira el blog, pues poco me importa xD
La verdad es que tengo ganas de salir por ahí este verano, sin quedarme en casa como el año pasado... tengo la sensación de que quiero probar cosas nuevas, supongo que será por la edad; me encantaría irme de vacaciones con mis amigos, o irme por ahí yo solita en plan a ver que descubro, aunque de momento ese horizonte se vislumbra bastante lejano, muuuy a mi pesar. Enfin, que seguramente me ponga morena en mi piscina, me pase el verano leyendo y llegará septiembre tal y como estoy ahora. Ala, ahi va un post que bautizare como la entrada mas cutre en un alarde de sinceridad.. ayy que penita...
La verdad es que tengo ganas de salir por ahí este verano, sin quedarme en casa como el año pasado... tengo la sensación de que quiero probar cosas nuevas, supongo que será por la edad; me encantaría irme de vacaciones con mis amigos, o irme por ahí yo solita en plan a ver que descubro, aunque de momento ese horizonte se vislumbra bastante lejano, muuuy a mi pesar. Enfin, que seguramente me ponga morena en mi piscina, me pase el verano leyendo y llegará septiembre tal y como estoy ahora. Ala, ahi va un post que bautizare como la entrada mas cutre en un alarde de sinceridad.. ayy que penita...
10 jun 2008
La crisis se abalanza sobre el Titanic
Dejo aquí el artículo de este mes de la revista; espero que os guste :)
El precio del pollo por las nubes. Ningun teta-brick de leche en las estanterías, las carreteras paradas… ¿qué es lo que está pasando en nuestra sociedad? En los últimos días, un grito ahogado se hace sentir en las calles. El nerviosismo da paso a la histeria y ésta al interruptor de la alarma social. Suena en todas las centralitas que quieran escucharla. En otras, el sonido se escapa por las ventanas, volando hacia el infinito. El gran buque en el que habitamos todos parece que empieza a hacer aguas, fruto de quizás una colisión con un iceberg, del que sólo se divisaba la cima.
Los maquinistas del enorme Titanic, ante la perspectiva que se les presenta, han tirado las palas al suelo metálico sobre el que trabajan y que tanto calor les ocasiona. Y el barco se hunde. Las compuertas descienden lentamente, se sellan dejando a los verdaderos motores del buque encerrados, oprimidos contra la más que probable catástrofe. Si ellos deciden no continuar, no habrá posibilidad alguna de llegar al puerto más cercano. Los pasajeros de tan inmensa promesa han hecho acopio de todo aquello de valor que poseen, los responsables del mantenimiento y seguridad de dicho barco les han hecho entrega de unos salvavidas que quizás les salven de hundirse, pero no de congelarse en las gélidas aguas que les acechan. La tensión aumenta. Las prendas de abrigo ya han comenzado a escasear y la angustia se extiende por los pasillos. Nadie sabe muy bien qué es lo que está sucediendo; como dice un conocido anuncio: no se nota su presencia hasta que falta.
El capitán, paralizado, no llega a comprender qué es lo que está fallando, intenta dar con la respuesta más rápida ante tal crisis. Sus manos tiemblan al conocer que los pilares del avance del barco se han derrumbado a causa del trabajo ejercitado. Sus piernas ceden al observar que el pánico comienza a calar en la tripulación. Sabe cuál es la solución, su mente no hace más que recurrir a ella. Pero él no cede. Al fin y al cabo, es el capitán…
Los pasajeros, ante tal situación de impotencia, se consuelan unos a otros fingiendo calma. “Esto no puede terminar mal”, claro que no. Si el barco finalmente se hunde, dispone de un número limitado de botes salvavidas. Limitado. Aquellos cuya renta les haya impedido adquirir un billete de primera clase verán reducidas sus esperanzas de continuar viviendo tal y como lo habían hecho hasta ahora, sin que esa agua gélida que promete rodearles les acaricie el cuello. Ellos sí necesitarían ahora un milagro.
Aún no se ha sumergido del todo, pero nuestro navío ha comenzado a hacer aguas. Sus motores, extasiados, no pueden más; el calor les ha vencido y la situación se ha vuelto insostenible. Los viajeros que van en él se contemplan unos a otros, buscando una indicación, un camino por el que salir corriendo. Y el capitán y sus oficiales, impasibles, mientras el Titanic se precipita a un abismo que parece no tener fin.
5 jun 2008
reformas
Hola holita de nuevo!! como os habréis dado cuenta, he hecho una "pequeña" modificación en la configuración del blog, ya que antes lo tenía un poco desordenadillo todo... os gusta como queda, o pensais que estaba mejor antes? así creo que refleja un poco más mi personalidad...
Ultimamente no tendre demasiado tiempo para escribir ya que ando liada, pero veo que no soy la única ^^ Enfin, perdonad por las molestias y sigo esperando vuestros comentarios diciendome lo mala escritora que soy o lo tremendamente empalagosa que parezco... enfin, que acepto mil comentarios y mil sugerencias para hacer de este blog algo interesante =)
Ultimamente no tendre demasiado tiempo para escribir ya que ando liada, pero veo que no soy la única ^^ Enfin, perdonad por las molestias y sigo esperando vuestros comentarios diciendome lo mala escritora que soy o lo tremendamente empalagosa que parezco... enfin, que acepto mil comentarios y mil sugerencias para hacer de este blog algo interesante =)
3 jun 2008
perfecto
Lo haces. Hoy lo has vuelto a hacer. Lo hiciste cada vez que me mirabas. Lo hiciste cada vez que me besaste dulcemente en los labios. Lo hiciste cada vez que me cogias la mano presuroso, inquieto, ávido del contacto con mi piel. Aún eres capaz de hacer que un cosquilleo recorra mi cuerpo, y que una sensación de bienestar se apodere cada vez más fuertemente de mí. Es cierto que hay veces en las que el ánimo decae, en las que me pregunto mil cosas, y en las que siempre sale la misma respuesta: tú. Me enfado, me revienta las veces que llegas tarde y que me siento como una idiota esperando... me cabreo, y me enojo cuando eres incapaz de pararte a pensar las cosas y de dejar a un lado tu cabezonería... me superan las veces en las que siempre crees tener razón... pero por una mirada tuya vendería hasta mi vida. Son esas veces, cuando creo poder ver a través de tí, y creo descubrir la persona que en realidad eres pero que por temor, o bien por verguenza injustificada, te empeñas en esconder. Veo a aquel niño de manos delicadas y suaves, aquellos ojos maravillosos que me permiten seguir respirando, y aquella ternura que exhalas por cada poro de tu piel. Puedo sentir el latir de tu corazón con tan solo abrazarte, ¡qué hermosa maravilla! .. y si cierro los ojos, puedo incluso imaginarte aquí, ahora, a mi lado. Es extraño, pero estando tan lejos de tí, has hecho brotar una sonrisa en mi cara. Y es por estas pequeñas cosas, por estos diminutos matices, por los que merece la pena seguir luchando; porque estoy segura que no habría nadie en el mundo que pudiera soportarme tanto como tú, seguir mis juegos vespertinos, escucharme divagar sobre cualquier tema, o darme tanto calor cuando siento que mi mundo se derrumba. Es por todo eso por lo que te quiero, y por lo que cada día estoy más convencida de que eres tú a quien he estado buscando durante tanto tiempo. Porque sólo tú eres capaz de tranquilizarme cuando estoy alterada, porque tu voz es la única que anhelo escuchar en la noche. Quizás me equivoqué en un principio al pensar que yo no era lo primero; hoy me lo has vuelto a confirmar. HE vuelto a ver la cara del niño tierno (un adjetivo precioso que a partir de ahora voy a empeñarme en potenciar ) , dulce, cariñoso y entregado que me convenció una tarde de mayo para empezar algo tan bonito como nunca había imaginado. Sé que no eres perfecto, yo tampoco lo soy y nunca lo seré... y precisamente por eso me doy cuenta, cada día más, de que te eres tú, de que te quiero. Porque dicen que amar es ver a alguien que es imperfecto, perfecto. Y a mi, tu perfección, me vuelve loca.
pensamientos matutinos :)
Hola de nuevo. Y aunque parecía que todo iba bien, ayer por la tarde me dio por pensar (de nuevo T.T) y aquí ando, en la universidad escribiendo un post nuevo con los examenes a cuestas, y sin ganas de hacer nada... supongo que esto se debe a que todas las ganas las puse o las tengo puestas en otro asunto, que a decir verdad se está volviendo un poco exasperante llegados a este punto. Yo creo que dejo de pensar en ello para no desesperarme más esperando, y por eso cuando vuelvo a poner eso que tengo por cabeza en funcionamiento, me empieza a echar tanto humo... si es que darle tantas vueltas a la cabeza no debe ser bueno!! En fin, no se que más añadir a esta "creciente desidia" que me está empezando a carcomer... supongo que mi plan de actuación a partir de ahroa será intentar dedicar el tiempo que dedico ap ensar en estos menesteres a pensar en los exámenes, o por lo menos a leer los apuntes... que septiembre comienza a quedar demasiado cerca de lo que me gustaría (y no solo con el francés, que lamentablemente em veré obligada a intentar aprobar esa pequeña parte que me resta en ese mes fatídico de las recuperaciones...) .
Lamento desilusionar, pero esta entrada como podéis ver, no tiene nada de emocionante ni de brillante ... simplemente son mis pequeñas ideas, mis pequeños problemillas o pensamientos plasmados en papel. Como ya advertí en la entrada del blog, nunca dije que esto fuese una obra de arte...
Lamento desilusionar, pero esta entrada como podéis ver, no tiene nada de emocionante ni de brillante ... simplemente son mis pequeñas ideas, mis pequeños problemillas o pensamientos plasmados en papel. Como ya advertí en la entrada del blog, nunca dije que esto fuese una obra de arte...
1 jun 2008
Primera
Es de noche, luna llena y tú estás aquí.
Tú me haces sonreír.
Se que tu mundo me lleva,
No lo puedo resistir.
Me levanto pensando en tu abrazo,
En tu asilo.
No quiero seguir soñando,
No contigo…
¿No comprendes lo que ahora está pasando?
Creí quererte, querido amigo…
Salgo huyendo de tu aroma,
Tu paciencia.
“no lo hagas”… es la voz
De mi conciencia.
¿Porqué al amanecer te asomas,
Y me enseñas las estrellas?
¿Porqué cuando sopla el viento,
Me coges, me arropas, me llenas?
“No te aprecio, no te amo, no te escucho…”
Repite mi razón, imponente (habla mucho).
Mas se calla, se silencia y aparece
Otra voz interna, que late fuerte y le ennoblece.
Moreno de alma, rey en mis sueños, un niño a veces.
Ronda mi vida, llena mis días y mis noches.
¿Y si desaparece, dejando su ausencia…y atardece?
De miedo muero, muero esperando ver si amanece.
Tranquila me siento en una silla,
No puedo dejarlo salir… veo que brilla.
“no lo intentes, no hay opción, no hay salida…
Muchas como éstas ha habido… no seas suicida”.
Y ahora qué hago yo, si ya veo venir la vida,
Que me aguarda, me lo entrega y consolida
Una historia, tal vez negra, que da cabida
A lo mejor de mi cuento, no a la salida.
Antes veía en ti a un niño extraño,
En corteza, piel, tela y paño.
Ahora te observo y así no eres…
Ahora te quiero, y muero si mueres.
No sueño si no es contigo,
Sueño que llego a un camino.
Ensueño de par del destino…
Ya lo veo, ya lo siento… eres mío.
Ésta es la primera poesía que salió de mi corazón para apachito. Espero valoraciones =)
Tú me haces sonreír.
Se que tu mundo me lleva,
No lo puedo resistir.
Me levanto pensando en tu abrazo,
En tu asilo.
No quiero seguir soñando,
No contigo…
¿No comprendes lo que ahora está pasando?
Creí quererte, querido amigo…
Salgo huyendo de tu aroma,
Tu paciencia.
“no lo hagas”… es la voz
De mi conciencia.
¿Porqué al amanecer te asomas,
Y me enseñas las estrellas?
¿Porqué cuando sopla el viento,
Me coges, me arropas, me llenas?
“No te aprecio, no te amo, no te escucho…”
Repite mi razón, imponente (habla mucho).
Mas se calla, se silencia y aparece
Otra voz interna, que late fuerte y le ennoblece.
Moreno de alma, rey en mis sueños, un niño a veces.
Ronda mi vida, llena mis días y mis noches.
¿Y si desaparece, dejando su ausencia…y atardece?
De miedo muero, muero esperando ver si amanece.
Tranquila me siento en una silla,
No puedo dejarlo salir… veo que brilla.
“no lo intentes, no hay opción, no hay salida…
Muchas como éstas ha habido… no seas suicida”.
Y ahora qué hago yo, si ya veo venir la vida,
Que me aguarda, me lo entrega y consolida
Una historia, tal vez negra, que da cabida
A lo mejor de mi cuento, no a la salida.
Antes veía en ti a un niño extraño,
En corteza, piel, tela y paño.
Ahora te observo y así no eres…
Ahora te quiero, y muero si mueres.
No sueño si no es contigo,
Sueño que llego a un camino.
Ensueño de par del destino…
Ya lo veo, ya lo siento… eres mío.
Ésta es la primera poesía que salió de mi corazón para apachito. Espero valoraciones =)
30 may 2008
crashed
bueno, aquí os dejo una de mis canciones favoritas y uno de los grupos a los que hago bastante referencia...
ya sé como poner los videos, así que por una temporada voy a lucirme =)
Os dejo con esta magnífica canción de Daughtry... Crashed
ya sé como poner los videos, así que por una temporada voy a lucirme =)
Os dejo con esta magnífica canción de Daughtry... Crashed
28 may 2008
Shinedown
hola de nuevo!! Esta vez no escribo para contar algo que me preocupe, sino simplemente porque he descubierto, o mejor dicho, me hicieron descubrir un grupo que está genial y que me ha enganchado con una canción suya. Se llaman Shinedown, y la canción en cuestión es 45
Aún me lío bastante con el blog, y no se si he puesto bien el vídeo del youtube, así que pido disculpas por adelantado, soy un poco patosa con estas cositas..
Bueno, espero que lo escuchéis y yo, por mi parte, seguiré indagando a ver si encuentro más grupos que estén chulos!!
http://www.youtube.com/watch?v=4v8HWO06PlM
Aún me lío bastante con el blog, y no se si he puesto bien el vídeo del youtube, así que pido disculpas por adelantado, soy un poco patosa con estas cositas..
Bueno, espero que lo escuchéis y yo, por mi parte, seguiré indagando a ver si encuentro más grupos que estén chulos!!
http://www.youtube.com/watch?v=4v8HWO06PlM
22 may 2008
cielo azul
Esta semana he vuelto a sentir el calor del sol en mi cara. He podido mirar hacia el cielo, contemplarlo sin ningún tipo de protección añadida, y me he dado cuenta de que ya no duele tanto. Inspiré una bocanada de aire limpio, llené mis pulmones de valor y abrí los ojos ante una realidad que había temido y que me había dolido muchísimo. Ahora camino, sin prisa pero sin pausa, saboreando todo aquello que durante un tiempo he perdido intentando buscar qué era eso que me faltaba. El canario que tenía en mi habitación ya no está, o quizás sí en algún lugar cercano, pero ahora me he acostumbrado a su ausencia, a su silencio. Esto no quiere decir que lo haya olvidado, sino que le he concedido ese tiempo que decidió tomarse, esa libertad que un día decidió ejercer de marcharse de mi lado. Supongo que sería porque le faltarían ganas, voluntad o le sobrarían razones para no estar cantandome las nanas antes de dormirme cada noche, pero no se lo reprocho. Ahora, en esa habitación estoy haciendo reformas, y poco a poco voy amueblándola con unos cuantos pajaritos más, que son más pequeños pero que un día espero serán igual de grandes que su predecesor. He comprado y colocado nuevas jaulas para ellos y para los que vendrán, pero no he quitado la primera que tuve. Sigue aún ahí, en el lugar preferente de la sala, junto a la ventana, para que si un día se da cuenta de que necesita mi compañía puede volver a mi lado. Quizás la jaula no sea todo lo confortable que era antes, porque con el tiempo se oxidará y se envejecerá, pero no me gusta cerrar puertas con demasiada rapidez. Esto es porque considero que todos deberíamos tener nuestra segunda oportunidad, y hablo tanto de mí como de mi querido pajarito excursionista. Pero su salida no es motivo suficiente como para que mi alma vague en pena durante las noches del mes de mayo... la vida es demasiado preciosa como para emplearla en esperar algo que ni siquiera sabes a ciencia cierta si pasará, sensación definida universalmente como "esperanza". Tras un largo tiempo de sufrimiento y meditación me he atrevido a cruzar la puerta de esa habitación ausente, he abierto las ventanas y he dejado que bailase el aire en sus paredes, saneándola y dotándola de vida. Ahora estoy en esa ventana, asomada, mirando al cielo azul que se alza ante mí, magnífico. La diferencia es que ya no busco nada, no espero nada... simplemente me maravillo de lo bonito que es, y de las pocas veces que en estos meses me he parado a contemplarlo.
15 may 2008
Pajarito
Hoy es uno de esos días en los que me pregunto porqué. Todo parece normal, de hecho intento que sea normal. Sé que continúo respirando, pero es una respiración forzada. Sé que no puedo dejar de vivir, sería una tontería, pero no puedo evitar arrojarme a un abismo de dudas en el que raramente suelo encontrar respuestas, ya me gustaría. Soy consciente de que un alfiler perdido no supone que no pueda volver a coser jamás, pero era uno de mis alfileres favoritos, y echo de menos su forma de introducirse en la tela, en mi tela. Con él elaboré varias costuras, hice varios trajes que poblaron mi ilusión y ahora, al volver a ver aquellos trabajos, las huellas que me ha dejado grabadas a fuego, siento que una parte de mí se remueve, se contorsiona y se resquebraja. En estos momentos me siento estúpida, me siento como un salmón que nada a contracorriente, ya que veo que los demás compañeros me guían en una dirección, y no hago más que mirar hacia atrás, esperando a aquel salmon que un día decidió extraviarse o se perdió sin decidirlo. Camino, pienso y me vuelvo a sentir culpable por no haberlo dado todo... me reprendo constantemente por no haber sido más egoísta, por haber dejado que aquel pájaro que tanto me alegraba la vida emprendiese el vuelo. Supongo que quizás haya sido a causa de miedo, de temor por aquello que no conozco o cuyo desenlace no puedo alcanzar a ver. Y es que me siento pequeña, me siento minúscula, ... me siento inútil. Cuando era más pequeña, y cuando mi padre me daba un bofetón o me regañaba por hacer algo que yo consideraba que no estaba mal, o que simplemente no entendía el porqué, me sentía exactamente igual que ahora. Desconcertada. Mi corazón, mi alma y mi mente hacen contorsionismos para poder fijar la mirada en un punto determinado, para colocarme ese alzacuellos que no me permita voltear la cabeza en un momento de debilidad... Dicen que el tiempo todo lo cura, pero yo me pregunto si realmente quiero cura. Me da miedo olvidar aquello que durante una parte de mi vida me hizo muy feliz, o ayudó a ello. Creo que sería un desperdicio y una pena borrarlo todo de mi alma y de mi corazón, así que aunque me cueste más tiempo del requerido hasta que pueda asimilarlo, voy a intentar con todas mis fuerzas poder mirar al pasado y que no me duela, voy a intentar no llorar cada vez que cierre los ojos y recuerdos inunden mi pensamiento, voy a intentar levantarme una y otra vez porque pienso que valió la pena, porque fué algo muy bonito por lo que quizás luché poco, y sobretodo, porque no es mi estilo ni odiar, ni olvidar, sino recordar con cariño lo que durante un tiempo pintó mi vida con algo de color. No sé si lo conseguiré, no sé qué será de mí si continúo de esta forma... lo único que sé es que valor no me va a faltar, y decisión tampoco. Además, sé que es muy estúpido por mi parte, pero aún conservo cierta esperanza. Si de algo estoy convencida, es de que soy muy cabezona, ¡de algo me tenía que valer! Como dicen por ahí, "cuando se cierra una puerta se abre un ventanal"... por lo que yo intentaré dejarlo bien abierto, visible, para que si un día aquel pajarito decide regresar y volver otra vez a mi lado, tenga al menos la entrada visible.
14 may 2008
caos
Tras un fin de semana en el que, a pesar de la lluvia, no dejó de brillar el sol dentro de mi corazón, parece que las cosas se vuelven a torcer. Todo se arremolina en un huracán de trabajos y compromisos que no es posible eludir, y que amenazan con derribarme cada vez con mayor premura. Apenas queda tiempo para nada y a la vez hay mil cosas que hacer. Cuando llega la noche siento que me ahogo, que me falta el aire, y me arrepiento de no haber podido anticiparme a las circunstancias, tal vez porque otras cosas me nublaban la mente. Cierro los ojos y el caos me inunda... pero no voy a rendirme. Una vez me dijeron que hay que luchar por aquello que quieres, y pienso hacerlo. Además no iré sola, pues tengo a mi alrededor 10 lucecitas que me guiarán en mi camino y que me darán aliento. Ahora sí, estoy lista. ¡Vamos allá!
8 may 2008
oscuro
Hoy el cielo está nublado, cubierto con una manta de hielo. La lluvia lo impregna todo, lo roza, lo acaricia dejando tras de sí un rastro inconfundible. Me detengo y cierro los ojos, pienso en lo agradable que es esa sensación de quedarte quieto, sin mover un solo dedo, bajo la lluvia. Respiro profundamente, permitiendo que mis pulmones recobren ese aliento, esa pizca de aire que les faltaba. Me encuentro serena, y a la vez ausente. Mi cabeza gira más rápido que el tiovivo de una feria ambulante, y se detiene en un rostro que se va difuminando con los días. No quiero pensar en ello, intento arrancar de mi memoria las imágenes que tanto me recuerdan y que a la vez, tanto me duelen. Pienso en tí, en cuánto te disgustaría que me perdiese en esa dirección... ahora no necesito invocarlos, se apresuran a mí esos amigos de verdad infundiéndome ánimo en lo más profundo de mi corazón. Comienzo a sentir sus latidos de nuevo. Perdóname, pero me he vuelto a quedar suspendida en algún lugar extraño de mi mente, donde los recuerdos se mezclan con la poca fe que me queda, y han hecho de mí algo semejante a lo que ahora soy. Intento mirar el sol que se esconde tras el horizonte, y aquella sensación de que algo de mí se desvanece se ha vuelto a hacer más intensa. Siento frío, abro los ojos y veo que mi mundo sigue ahí, en el mismo lugar en el que lo dejé. O eso parece. Camino lentamente mirando al cielo. No es el mismo. Ahora está oscuro.
8 ene 2008
ELLOS
Las navidades ya han llegado a su fin, cerrando la etapa que cada año comienza con más antelación, allá por el mes de noviembre. Las luces en las calles, los árboles de colores y los monótonos villancicos llegaron tras el día 7 a su cenit, dejando en los niños una sensación de vacío y añoranza. Comienza la rutina de nuevo.
Muchos serán los que miren hacia atrás con anhelo, conservando un grato recuerdo de lo que en apenas dos semanas nos ha invadido… o quizás todo lo contrario. Porque para algunas personas la navidad es sinónimo de vacaciones y descanso, pero para otras se podría resumir en una palabra: trabajo.
Aquí, en Madrid, quién no se ha paseado una noche bajo el cielo de la Plaza del Sol, o no ha visitado los puestos de la Plaza Mayor; quién no ha visto nunca aquel multitudinario espectáculo infantil conocido como Cortylandia, o quién no se ha perdido vagando por la Gran Vía… cierto era que el frío no acompañaba, pero eso que se conoce como “espíritu navideño” hacía las veces de voluntad. Tiendas, restauración y espectáculos se ofrecían en esta época tan aparentemente halagüeña, permitiendo que muchos de nosotros pudiésemos disfrutar gracias al esfuerzo de unos pocos.
Cierto es que la Navidad se considera una fiesta general, pero a veces supone una duplicación de la actividad. Comercios que cierran tarde en nochevieja, prestos hasta el último momento para garantizar un regalo en fin de año; restaurantes abiertos hasta altas horas de la madrugada que sirven menús en días clave como nochebuena; ó los estudiantes que hacen horas extras como empaquetadores, facilitando el trabajo a miles de padres presurosos… sin hablar por supuesto, de aquellos profesionales de la salud (médicos y enfermeros entre otros) y de los que velan por nuestra seguridad (Policía, Guardia Civil y bomberos, por ejemplo), que no gozan siquiera de vacaciones.
Gracias a todos ellos hemos podido disfrutar de unas vacaciones en mayor o menor medida “acomodadas”, teniendo a nuestra disposición todas las prestaciones que deseásemos con sólo hacer un leve chasquido de dedos. Y llegados a este punto le ruego al lector que se haga esta pregunta: ¿acaso esto no es magia? Con el paso del tiempo, hemos llegado a una situación en la que hablamos con un fervor increíble del “espíritu navideño” y reivindicamos constantemente el deseo de paz, tan puesto de moda en estas fiestas, e incluso compramos regalos para aquellos a los que supuestamente amamos… pero ¿no es ya un regalo el simple hecho de que haya personas dispuestas a sacrificar una pequeña parte de su fiesta para aportarnos un mayor bienestar?
Navidad y consumismo han ido durante muchos años de la mano, cuando en realidad el verdadero motor, los verdaderos pilares de la gran catedral que supone la Navidad son estas pequeñas personas, estas personas en las que normalmente no reparamos y a las que no acudimos sino cuando precisamos ayuda. Esas personas a las que aunque no veamos, sabemos que siempre están allí, entregándonos un pedacito de ellos con cada sonrisa, con cada regalo, con cada “Felices Fiestas”. Unas personas a las que, como mínimo deberíamos un “Gracias”.
Muchos serán los que miren hacia atrás con anhelo, conservando un grato recuerdo de lo que en apenas dos semanas nos ha invadido… o quizás todo lo contrario. Porque para algunas personas la navidad es sinónimo de vacaciones y descanso, pero para otras se podría resumir en una palabra: trabajo.
Aquí, en Madrid, quién no se ha paseado una noche bajo el cielo de la Plaza del Sol, o no ha visitado los puestos de la Plaza Mayor; quién no ha visto nunca aquel multitudinario espectáculo infantil conocido como Cortylandia, o quién no se ha perdido vagando por la Gran Vía… cierto era que el frío no acompañaba, pero eso que se conoce como “espíritu navideño” hacía las veces de voluntad. Tiendas, restauración y espectáculos se ofrecían en esta época tan aparentemente halagüeña, permitiendo que muchos de nosotros pudiésemos disfrutar gracias al esfuerzo de unos pocos.
Cierto es que la Navidad se considera una fiesta general, pero a veces supone una duplicación de la actividad. Comercios que cierran tarde en nochevieja, prestos hasta el último momento para garantizar un regalo en fin de año; restaurantes abiertos hasta altas horas de la madrugada que sirven menús en días clave como nochebuena; ó los estudiantes que hacen horas extras como empaquetadores, facilitando el trabajo a miles de padres presurosos… sin hablar por supuesto, de aquellos profesionales de la salud (médicos y enfermeros entre otros) y de los que velan por nuestra seguridad (Policía, Guardia Civil y bomberos, por ejemplo), que no gozan siquiera de vacaciones.
Gracias a todos ellos hemos podido disfrutar de unas vacaciones en mayor o menor medida “acomodadas”, teniendo a nuestra disposición todas las prestaciones que deseásemos con sólo hacer un leve chasquido de dedos. Y llegados a este punto le ruego al lector que se haga esta pregunta: ¿acaso esto no es magia? Con el paso del tiempo, hemos llegado a una situación en la que hablamos con un fervor increíble del “espíritu navideño” y reivindicamos constantemente el deseo de paz, tan puesto de moda en estas fiestas, e incluso compramos regalos para aquellos a los que supuestamente amamos… pero ¿no es ya un regalo el simple hecho de que haya personas dispuestas a sacrificar una pequeña parte de su fiesta para aportarnos un mayor bienestar?
Navidad y consumismo han ido durante muchos años de la mano, cuando en realidad el verdadero motor, los verdaderos pilares de la gran catedral que supone la Navidad son estas pequeñas personas, estas personas en las que normalmente no reparamos y a las que no acudimos sino cuando precisamos ayuda. Esas personas a las que aunque no veamos, sabemos que siempre están allí, entregándonos un pedacito de ellos con cada sonrisa, con cada regalo, con cada “Felices Fiestas”. Unas personas a las que, como mínimo deberíamos un “Gracias”.
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